CANGURO EN PEPITORIA
Tengo un amigo, atiende por Javier, que sufre una extraña enfermedad aún no tipificada por la ciencia médica. Yo la denomino, "síndrome del viajero chorra".
Sus primeros síntomas se manifiestan en el momento en el que alguien ahorra un poco de dinero, coge el primer avión o camello, según se tercie, y se traslada al lugar más inhóspito del planeta, una vez constatado que a nadie de su círculo habitual se le ocurriría tamaña estupidez.
El destino inverosímil de Javier se llamaba Australia. Pero no la Australia de Sidney o Camberra, sino la de la Oceanía profunda y los aborígenes semi salvajes, que ya son ganas de tratar. Veinte días después, mi amigo se presentó con los ojos tan brillantes como dos charcos a la luz de la luna. "Iñaki, me dijo mientras extraía de un bolso de viaje un número indeterminado de vídeos y fotografías, VAIS A FLIPAR".
Y vaya si flipamos. "No se si te has dado cuenta, susurré, pero tienes mal aspecto. Estás cómo te diría yo... un poco...¿amarillo?". Y aunque tuve la buena educación de no hacer notar su extremada delgadez, Carlos, siempre diplomático, intervino en el debate. "No, tío. Lo que estás es verde de cojones. Yo que tú, me lo miraba". "Si, interrumpió Pablo, que para eso había estudiado tres años de Bellas Artes, pero no verde, lo que se dice verde. Es un verde azulado, casi añil. Joder, como el traje de los domingos de mi viejo".
Tras un año de baja laboral, por fin los doctores dieron con el antídoto, no sin antes partirse de risa en su propia cara.
La semana pasada, Javier descubrió nuevos mundos en un pequeño pueblo de Castilla.
Allí, sus exóticos aborígenes acostumbran a vivir como curas, y eso que el canguro no forma parte de su dieta. Eso sí. El cordero asado y las morcillas caseras son dignos del mejor poemario. Ni que decir tiene que todos nos alegramos mucho. Javier luce ahora un color envidiable, próximo al escarlata, según la autorizada opinión de Pablo. Claro que no todo son buenas noticias. Nadie nos librará de los soporíferos vídeos y de las interminables fotografías.











ymiki dijo
yo lo que me he quedado es verde oscuro de la envidia
10 Junio 2007 | 01:02 PM