La familia bien, gracias
A veces, nos pasamos la vida discutidos. Herencias inexplicables o peor repartidas, malos entendidos que se convierten en riñas a perpetuidad o envidias secretas que se reencarnan en odios inesperados. No existe familia en este país que no guarde en algún lugar del armario alguna que otra rencilla enquistada.
A mí, por ejemplo, me gustan mucho las celebraciones familiares porque a través de ellas descubro la verdadera dimensión de los lazos de sangre. Primos e incluso hermanos que no nos vemos ni siquiera en navidades, nos saludamos falsamente gozosos en cualquier ágape obligado, sin que se nos caiga la cara de vergüenza.
Una comunión, sin ir más lejos, da para mucho. Quieres quedar bien y vas y sueltas :"¡Joder, Paquito, hay que ver que guapa va la niña, y cómo ha crecido, que parece que ya tenga edad de echarse novio!". Y Paquito que se caga en tus muelas, y que oculta veloz a tu sobrina porque aunque seas su cuñado, siempre ha pensado que eres un golfo incorregible que ha hecho infeliz a su hermana y quien sabe si los años te han convertido en un peligroso corruptor de menores.
¿Y qué me dicen de los entierros?. Una tía mía, de carácter marcadamente dicharachero, creyó reconocer en una polvorienta calavera, recién cosechada del panteón familiar, las facciones inconfundibles de una cuñada de mi abuela, a quien por cierto despedíamos. "¡Es Visi, es Visi!", proclamó emocionada entre codazos cómplices. "¡Vaya si es Visi, que la he reconocido por los pómulos!..", concluyó lacónica, pero firme,ante el silencio sepulcral de la horrorizada comitiva.
Pero no crean que todo es malo en este breve retrato familiar. De hecho, todavía puede ser peor. A un amigo mío que asistía junto a su esposa a la boda de su única hermana tuvieron la "deferencia" de sentarle en la mesa infantil, preparada en las afueras del comedor, al objeto de evitar algarabías innecesarias. Acerca del menú nada objetó, aunque si tuvo que soportar algún que otro comentario piadoso: "Robertito, hijo, a ver si maduramos, ¡que ya es hora!".
Y Robertito allí, tan ricamente, con cara de gilipollas, pero imbuído de ese espíritu familiar que tanto nos reconforta en los momentos más oscuros de nuestras vidas.







giverny dijo
Desde luego la familia es un universo de situaciones y lo digo yo que la mia es mu corta, pero dan para mucho:-)
Saludos
13 Septiembre 2007 | 09:21 PM