UN ANIMAL CON SUERTE
Ha pasado un año desde que murió y hoy, por fin, me atrevo a escribir acerca de mi perra.
Buscábamos un chucho cualquiera, hijo de milrazas, capaz de hacernos la vida más divertida. Y, de pronto, apareció "Curra". Sucia y desnutrida. Acogida en una clínica veterinaria, por puro azar, su destino estaba marcado. Serviría como carnaza para perros de pelea.
Una mirada suplicante y una leve caricia sobre su blanca cabezota, (que a su vez desencadenó un débil hilillo de orina), nos hizo tomar una determinación. "Curra" se vino a casa arrastrando las patas traseras.
Nunca habíamos visto un perro tan destrozado y tan raro. Pero unos meses después, todo cambió. "Curra" recuperó la movilidad y pudimos verla cabalgar en los prados cercanos. Su cuerpo esmirriado comenzó a ensancharse como un globo peludo. El patito feo se había transformado en una belleza espectacular.
Luego,ocurrieron más cosas. Alguien nos dijo que "Curra" no era normal. "Tenéis un perro asesino. Ni se os ocurra darle de comer carne cruda. No es bueno que estos bichos prueben el sabor de la sangre". Superado el pánico inicial, supimos que "Curra" era un dogo argentino. Digna heredera de una estirpe cracterizada por su nobleza y su arrojo.
Decía al principio, que ya ha transcurrido un año desde que una maldita inyección nos separó para siempre. Sé que no he sido un dueño perfecto. "Curra" jamás aprendió a realizar esos trucos circenses que tanto agradan a las visitas.
Sin embargo, con la perspectiva del tiempo, reconozco que, por el contrario, ella me enseñó valores tan anticuados como la lealtad, el cariño y la inocencia. Durante estos cortos doce años fuí un animal feliz. Lo que se dice, un animal con suerte.









mitchell dijo
En tus palabras se nota el cariño que le tenías a curra, imagino que habrás sido para ella más que un amigo fiel.
Saludos
13 Septiembre 2007 | 06:53 PM