Pues si. Me marcho de vacaciones de verano (?). 20 días seguidos así, por la patilla. Que ya era hora, que a poco más me coinciden con las navidades blancas del Bing Crosby. No es que me vaya muy lejos, a comer canguro en pepitoria, no. Simplemente pondré tierra de por medio en un lugar plácido y sencillo que huele a campo, a buen vino y a chuletones XL. ¡Vamos!, pura meditación y tai chi.

Pero no todo será orgasmo gastronómico, (esto lo digo más que nada por los malpensados). Yo siempre he antepuesto mi rico mundo interior a los placeres de la carne, faltaría plus. Por eso, en la maleta, además de mis habanos reglamentarios, me llevo montones de cds pirateados, (son los que mejor suenan), y un par de libros de intriga, que ya no está uno para lecturas sesudas tipo discurso del método.

Además me he dado cuenta de que esto de ser el último de la empresa que se pira de veraneo tiene su encanto. Ayer, sin ir más lejos, me descoj...perdón, me despedí muy triste de mis compañeros, todos convalecientes del simpático síndrome post vacacional.

"Diego, chavalote, hasta la vuelta. (Añádanse a la escena sendas palmadas de pésame en la espalda). Venga hombre, ¡arriba los corazones!, que ya sólo te queda un año para pirarte de mambo. Hala, venga, sécate esas lágrimas que el tío Iñaki te traerá una cerámica güachi del todo a 100".

"Y tú, Rosita, macizorra, ¿es que no me vas a dar ni un beso de despedida?". (Añádase a la escena un frustrado intento de agresión con el teclado del ordenador). "¡Ostia, tía, pero yo a tí ¿qué te he hecho?. Lo que pasa es que eres una picona y una triste. Claro, con ese novio que tienes, que cada día es más roñoso y más gilip...". (Añádase a la escena una buena patada en la entrepierna).

En fin, no hay que tomárselo a pecho. Al fin y al cabo, ¡qué sería de nosotros sin estas conversaciones entrañables que con tanto cariño suelen expresarse en los ambientes laborales de sana camaradería!. Así que, pelillos a la mar. Si, en el fondo, sé que me aprecian y me desean lo mejor, los muy hijoputas.

Hala, que me despido. Que ya tengo prisa por calzarme esas bermudas sexys que tanto resaltan mis, ya de por si, turgentes piernas y que estoy loco por ceñirme esa discreta camiseta color fucsia, en la que podrá leerse, (sin acritud, eso sí), "jódete, majete, que yo estoy de vacas".

De modo y manera que os mando besos, muchos besos. Brindaré por vosotros, (Maga, seguro que cae un tequilita), y os tendré presentes en mis oraciones bloggeras.

P.D. No temais. Cuando regrese, prometo no daros la tabarra con lashabituales fotografías y vídeos. Eso lo reservo para mis compañeros de trabajo. Seguro que me lo agradecen los pobrecillos...