Fue sin querer queriendo. (Breve crónica del puñetero síndrome post vacacional)
Pues sí. Así he regresado a la ciudad, parafraseando al gran Chavo del 8. Que lo de volver, mecagontó, ha sido sin querer queriendo. Que no me apetecía mucho, qué quereis que os diga. Que noto a mis espaldas cierto tonillo de recochineo vecinal. De hecho, Dionisio, el del tercero izquierda, es clavado al Señor Barriga. Si parece que me estuviera esperando para cobrar el alquiler, el muy carroñero.
-"¡Hombre, Iñakito!, ¿ya de vuelta?. Joder, pero si tienes mala cara, chavalote".
-"De verte a tí, capullo de los coj...", pienso casi en voz alta mientras intento visualizar a Don Ramón, (o mejor dicho, a Ron Damón), propinándole una buena ostia al más puro estilo "no te doy así nomás..."
-"Y hay que ver lo pálido que estás. Claro, entre lo que habrá llovido y lo que te gustan los bares...poco sol habrás visto, granuja, (jua, jua y retejuá). En fin, (ligero tono de conmiseración), lo importante es que hayas descansado, que luego el invierno es muy largo...".
Y yo que, de pronto, deseo transformarme en Doña Florinda, la madre de Quico, y plantarle una sonora bofetada mientras juro por mis muertos menos olvidados que no volveré a juntarme jamás de los jamases con semejante...¡chusma, chusma!.
Así que, un poco jodido, lo reconozco, intento recomponer mi proverbial porte de aristócrata venido a menos y prosigo mi camino con dignidad machadiana. Pero la realidad me supera. No avanzo ni cuatro pasos, cuando, ¡zas!, casi me doy de bruces con el Jeremías, un tipo alto y bigotudo cuyo careto es casi idéntico al del profesor Jirafales.
-"Coño, vividor, ¿ya de vuelta?. ¡Uff!,déjame que te vea...qué pinta tan cutre tienes. ¡Ayvadiós!, ¿ y por qué me miras así, que parece que tengas los ojos inyectados en sangre?. No, si encima te quejarás, manda huevos. Si tienes más vacaciones que el Rey de España, no te jode...Venga, machote, que eso lo arreglo yo en un pis pas. ¿Te apetece una tacita de café?".
No era mi día, estaba claro. Así que, por qué no admitirlo, ya un tanto psicótico y tambaleante, opto por dirigir mi vida al bareto de mi amigo Txema en busca de un reparador cuba libre que me aclare las ideas.
Pero allí, justo en la puerta del local, me enfila la bruja del barrio, la Cloti, la que vive en el 71, según creo.
-"Señora, advierto hecho un basilisco, apártese de mi camino que no estoy para mojigangas."
-" Tranquilo, hijo, me reprocha con una sonrisa bondadosa. Sólo quería saber si te encuentras bien".
-"¡Cómo un toro!, replico sin pestañear. Qué digo como un toro. ¡CÓMO UN TORO SEMENTAL, (alzo la voz sin darme cuenta), PERO DE LOS DE ANTES!, ¿EH?". Y entonces, sin poder evitarlo, los ojos se me revientan y rompo en lágrimas. "Pí, pí, pí, pí, pí...". Y así todo el rato.
Hoy no estoy para nadie. Ni en casa puedo estar tranquilo. La niña del piso de al lado, la pecosa y marisabidilla de las coletas, no para de llorar como una loca. "Uahh, uahh, uahh..." Esto no hay quien lo aguante.
A lo mejor el raro soy yo, pienso muy serio mientras pongo a remojo el ramo de rosas que me ha regalado el Jeremías. Sí, debe ser eso. Igual es que, en el fondo, no les tengo paciencia.
P.D. Para todos los niños grandes y chicos que aún disfrutamos como enanos con las historias de Chespirito. Ya veis, Maga, Mitchel . En España aún se siguen reponiendo las aventuras del Chavo del 8. Y que sea por muchos años.






Ele Gallerani dijo
T efalta un "continuará", por que ¿finalmente fueron buenas o no las vacaciones?...aunque el volver sea jodido. ;)
9 Octubre 2007 | 05:40 PM