Hoy que los sentimientos de odio y venganza prevalecen en nuestros genes como una enfermedad incurable, me gustaría traer a colación un suceso extraordinario que tuvo lugar durante la guerra civil española, (yo prefiero denominarla guerra incivil). Los hechos ocurrieron frente al Cabo de Matxitxako, muy cerca de las costas vizcaínas del País Vasco.
Transcurrían los primeros días del mes de marzo de 1.937. El destructor "Canarias", el barco de guerra más moderno y devastador de la armada franquista, rastreaba la zona en busca del mercante "Galdames", un buque correo, procedente de Bélgica, que transportaba diverso material destinado al Gobierno Vasco, leal a la República de España.
Cuatro pequeñas embarcaciones de pesca, normalmente dedicadas a la captura del bacalao y reconvertidas para la ocasión en improvisados naves de guerra, prestaban escolta al "Galdames".
De pronto, surgiendo de la nada, la imponente y temible figura del "Canarias" se dibuja en el horizonte. Tres de estos cuatro insignificantes "cascarones" son aniquilados, sin compasión, en tan sólo cuestión de minutos.
El panorama no puede ser más desalentador. Frente a frente, David y Goliat. El "Canarias", orgullo de las fuerzas franquistas, y el "Nabarra", un humilde pesquero al que la bisoña marina auxiliar vasca había dotado de unas mínimas defensas.
El Comandante del "Nabarra", el murciano Enrique Moreno, analiza la situación y, ante la sorpresa del enemigo, decide plantar cara. Tiene a sus órdenes a 49 pescadores sin apenas preparación bélica.
Al otro lado del desigual combate, los mandos del "Canarias" no dan crédito a lo que sucede. Tras 90 minutos de lucha encarnizada, un disparo destroza literamente las calderas del "Nabarra" y el navío pierde propulsión. Todo parece haber terminado, pero la historia no ha hecho más que empezar.
El Comandante Moreno se dirige entonces a lo que queda de la tripulación. Ha elegido la opción personal e irrevocable de hundirse junto al barco. Nunca se rendirá al enemigo. Algunos se muestran de acuerdo en sumarse a su destino y otros, en número de 20, libres de órdenes y consignas, prefieren entregarse y asumir las trágicas consecuencias.
El "Nabarra", junto a buena parte de sus marinos, se va a pique lentamente, como un pez herido, ante la atónita mirada de los mandos del "Canarias", incapaces de asimilar los hechos que acaban de acontecer.
Meses más tarde, los supervivientes del "Nabarra", protagonistas de excepción de la que posteriormente fue bautizada como "Batalla de Matxitxako", son condenados a muerte tras ser sometidos a un juicio sumarísimo.Y cuando nadie lo espera, surge lo inesperado.
Los responsables del "Canarias", apoyados por el grueso de la marinería, interceden ante el propio Franco para que les perdone la vida, petición a la que el General golpista accede, contra todo pronóstico, en virtud de la valentía mostrada por los perdedores en el transcurso de la batalla.
Concluído el conflicto, los 20 liberados regresan a Euskadi. Comienzan ahora los temibles años de la posguerra, en los que la venganza y la represión se confunden con la hambruna.
Sin embargo, los oficiales del "Canarias", no olvidan lo sucedido e imparten órdenes precisas para que los tripulantes de la nave hundida no sean molestados jamás.
Se inicia en este punto, entre los combatientes que un día se enfrentaron a muerte, una recíproca relación de amistad y de mutua admiración que se ha perpetuado hasta nuestros días y que ha llegado a transmitirse de generación en generación. Muchos de ellos llegaron, incluso, a ser padrinos de sus hijos respectivos.
Sirvan como colofón a este sencillo recuerdo, los versos que escribió en homenaje a los protagonistas de esta hermosa historia, el poeta irlandés, Cecil Day Lewis:
Hombres de la tierra vasca
Hijos del mar Cantábrico
Hombres sencillos que a la vida no exigieron
Míticos esplendores.
Y porque la amaron tanto
En su familiar pureza
Prefirieron en sus rudos corazones
Perecer antes de entregarse.
La Batalla de Matxitxako demuestra, sin ningún género de dudas, que más allá de las ideas, los hombres siempre pueden entenderse a través del corazón.
--ARRIBA, EL COMANDANTE DEL "NABARRA", ENRIQUE MORENO.
--ABAJO, INSTANTÁNEA DEL BOU "NABARRA".
(Dedicado a mi amigo Xabi, con la esperanza de que le haya gustado).

Un gran post iñaki. Es bueno recordar determinados acontecimientos de nuestra historia de estas maneras, y saber, que a pesar de diferencias políticas, se puede llegar a la amistad con duras decisiones. Los marineros del Nabarra fueron muy valiente, pero los del Canarias, muy honrados al interceder por sus antiguos enemigos.
Gracias, Aeron. A veces pienso que las cosas son más sencillas de lo que parecen. Creo que los políticos se empeñan, en demasiadas ocasiones, en complicar la vida de los ciudadanos. En crear problemas donde no los hay. Pero eso, supongo, forma parte de sus intereses creados. Un besito.
Iñakito.
Por eso mismo no hay que hacer caso a los políticos, a ninguno, sean de la condición que sean.
Una historia preciosa (siento no encontrar una palabra mejor), en cierto modo reconcilia con el género humano... mi domingo será esta vez un poco más épico.
Un beso y gracias por tu comentario en mi blog... ya somos amigos ;)
Gracias, Amiga, me alegro mucho que te haya gustado. La historia nos reconcilia un poquito con el género humano y por eso tenía ganas de contarla. Beso fuerte y gracias por haberme añadido.
Iñakito.
Bueno, yo creo que hubiera sido mejor que todo esto no hubiera tenido que pasar, la guerra, digo. Que sobran los salvadores y los que fomentan la destrucción de los pueblos porque se les antoja que hay un enemigo. ¿Qué pasa con los otros, los que se hudieron, quién les devuelve -y no perdona- la vida? Eso de perdonar me suena a Edad Media total. En fin un ejemplo que demuestra que por un lado están los que organizan el cotarro y por otro el pueblo llano, que es el que sabe hacer mejor las cosas la mayoría de las veces.
Muy buena historia, de cualquier modo. Triste.
Lo de las comillas: ahí, en tu comentario sí hacen falta, donde no son necesarias es en los diálogos, con los guiones basta. Si no pones el guión y haces que hable un personaje en mitad de un texto, entoces sí, pero si has puesto el guión, pues no.
(¿Pero quién narices soy yo para dar lecciones a nadie?, Escribe como quieras, y no me hagas ningún caso, vaya)
Me reí mucho con la Entrada "Última hora: creo que soy hetero-gay"
Abrazo
Gracias, Noesposible. Sí, es una historia, (habrá muchísimas, seguro), de la guerra civil que tenía ganas de dar a conocer, por su transfondo inusual y por la moraleja que cada cual pueda extraer. Lo de las comillas, bueno, si es que, al final, he descubierto que ME ENCANTA PONERLAS, que ya son ganas. Y cuando te estaba enviando el comentario me he dado cuenta de la sobredosis comillera. En fin, que debo ser una especie de yonki de las comillas...Beso grande.
Iñakito.
Me ha gustado mucho esa mezcla de honor y humanidad de tu historia; tienes toda la razón en que los hombres pueden entenederse a través del corazón. Casi siempre que he oído hablar de la guerra, tanto a los que participaron en ella como a los que la sufrieron en la retaguardia, en algún momento, por breve que fuera, alguna persona ha comentado el comportamiento "humano" de algún adversario; es cierto que no es lo más frecuente pero , aún así, creo que es bueno darlo a conocer.
Un beso.
Es una historia que merece la pena ser contada. Las personas siempre son personas, incluso en las situaciones límite. Un ejemplo que no podemos olvidar. Un besito.
Iñakito.
Iñaqui,gracias por tu comentario en mi blog,te he dejado allí mi respuesta con todo mi agradecimiento.
Tambien te añado a mis amigos.
Prometo leerte con calma.Te dejaré mis comentarios.
Por cierto ami también me gusta el jazz.
Gracias, Riyue. Te mando un beso muy fuerte.
Iñakito.
Pues seguro que a tu amigo le ha encantado, por que a mi me ha parecido una gran historia, gracias por compartirla con nosotros!
MUCHOS BESOS Y QUE TENGAS UNA BUENA SEMANA!!!
Gracias, Oli, te deseo lo mismo. Y sobre todo, que te quede un ratito para descansar un poco, para leer un buen libro o para ir al cine, que ya toca y te lo mereces.
Un besazo. Iñakito.
mejor que una peli ,me encanto .Me gusta mucho como escribes .....saludos
Llaman a la puerta
Gracias, Loto. Espero que tengas una visita agradable. Beso.
Llevo unos días algo desconectada, pero tenía que leer esta preciosa historia. Gracias, amigo, con estas cosas levantas la moral de la tropa pacífica y bloguera.
Bssss
Gracias por pasarte por aquí. Besito pacifista.
Estas historias deberían aparecer en los libros escolares, en lugar de aquellas que resaltan la cantidad de enemigos caídos.
Saludos
PD: Me parece o el blog tiene nombre nuevo
Gracias, Mitchell. Sí, el asunto es que el blog no tenía nombre, (ni se me había ocurrido). Así que cuando ví que todos los blogs tenían uno, me puse a ello. Un abrazo fuerte.
No si hasta contador le has puesto.
Si, pero no veas lo que me ha costado, que soy un analfabeto funcional en esto del internet...¡Vamos que si me ves, te descojonas de risa!.
Estamos en las mismas Iñaki.
Saludos
Hola. Preciso de tu ayuda. No puedo publicar en mi blog.
La Coctelera no me ayuda. He enviado varios mensajes para que me solucionen el caso y nada de nada. ¿Puedes ayudarme mandando un e-mail al contacto de la coctelera para que me arreglen mi blog?
Muchas Gracias.-
Lo intentaremos. Te lo envío en breve. Beso.
Bagamontse, el mensaje de ayuda a la Coctelera ya está enviado. Te deseo suerte.
Relatos como este tenían que ser transmitidos y conocidos.Por encima de los bandos y las afiliaciones,"personas" con nobles corazones qué hacen que los resentimientos queden diluidos por la humanidad.
Vivimos tiempos que hasta la venganza se ve bien, y los odios son heredados, en vez de tomar conciencia de que se puede estar por encima,que el odio genera odio,y porque ante todo somos personas,lo que nos diferencia a unos de otros: la nobleza de corazón.
Muy bonito tu ralto IñaKito.
Saludos
Relatos como este tenían que ser transmitidos y conocidos.Por encima de los bandos y las afiliaciones,"personas" con nobles corazones qué hacen que los resentimientos queden diluidos por la humanidad.
Vivimos tiempos que hasta la venganza se ve bien, y los odios son heredados, en vez de tomar conciencia de que se puede estar por encima,que el odio genera odio,y porque ante todo somos personas,lo que nos diferencia a unos de otros: la nobleza de corazón.
Muy bonito tu relato IñaKito.
Saludos
perdón, me ha salido dos veces
Pues dos veces agradecido. Es un placer verte por aquí. Sí, tienes razón, al final todo es cuestión de ser personas, aunque muchas veces lo disimulamos muy bien. Beso grande.
Iñakito.
Iñaki, que gustazo leer tu historia, escribes muy bien, pero eso ya te lo he dicho en otras ocasiones:)
Ya me voy poniendo al día...
un abrazo
Mar
Gracias, Mar. Bienvenida. Es un placer tenerte al lado.
Gracias amigo:-)
Precioso artículo que me ha impresionado porque por circunstancias conocí a protagonistas de esa batalla naval que me contaron sus vivencias.
Un beso.
Bueno, Mariana, ya ves que el mundo es un pañuelo. Me alegra que te haya gustado. Beso.
Iñakito.