CONTRATO CON DIOS

(Cartel conmemorativo Día Mundial del Ayuno).
Mi primer, (y único), contrato con Dios lo firmaron mis padres. Yo no tuve nada que ver. Por aquel entonces, Dios residía muy cerca de mi casa, en un colegio de frailes de La Salle situado en una populosa ciudad de la provincia de Vizcaya. Y aunque no tenía una idea muy clara de quien era Él, supe enseguida que respondía a varios nombres e incluso a ocurrentes motes : Hermano Rafael, alias "El Capullin", Hermano Francisco, alias "El Rechonchillo", Hermano Nicolás, alias "El Loqueras"...
Quedaba claro que Dios no sólamente era uno y trino, sino múltiple, variopinto e incluso bastante cabroncete, dependiendo del día.
El Hermano Luciano es pelirrojo, tiene la piel transparente y la cara de ave rapaz. Al mismo tiempo que formula la pregunta se remanga la sotana, afila sus garras sobre el pupitre que ocupo y clava sus ojos de cazador furtivo en mis pupilas de gazapo.
--A ver, Iñakito, ¿cómo debemos bañarnos?--.
Miro a mi alrededor en busca de respuestas, pero mis compañeros no esbozan ni un sólo gesto.
--Desnudo...--
--¿¡DESNUDO!?...--
--...Desnudo, pero en calzoncillos-- (Risas).
--¡SILENCIO!. ¡Muy bien!--.
Dios-Hermano Luciano gira sobre sí mismo con la velocidad de un halcón en vuelo rasante y cae en barrena sobre otra presa fácil.
--¿Y por qué, Jorgito?--.
--Pues..., (Jorgito duda)--.
--¿Pues...?.--
--Yo creo que...bueno, yo pienso que puede ser..., ¿para no coger frío?-- (Carcajadas generalizadas).
De pronto, Dios-Hermano está realmente enfadado. El cuello se le llena de venas negruzcas, gigantescas, a punto de reventar. La oreja izquierda de Jorgito se asemeja a un pimiento morrón hecho tiras, entre los dedos ganchudos e inmisericordes del gran hijoputa.
(A voz en grito). --¡Don "creí qué" y Don "pensé qué", son hermanos ¿de...?!--
(Todos a la vez, como borregos). --¡¡...Don "tonteque"!!--
En una fracción de segundo, los carrillos de Jorgito reciben dos sonoras bofetadas. (Silencio sepulcral).
El pelota de la clase levanta la mano.
--Amandito, dílo tú, anda, que estos pollinos no se enteran...--
Amandito, con aires de suficiencia, se pone en pie y recita con voz atiplada :
--Para no tocarnos las partes y preservar así nuestra pureza.--.
Dios-Hermano Luciano, revolotea por todo el aula, sin decidirse por alguien en concreto.
--Porque..., ¿qué ocurre si os tocáis las partes pudendas?. (Tres segundos de tensión). Pues ocurre que os quedaréis ciegos, sí, C-I-E-G-O-S. Y, qué más, Amandito?--
(Amandito parece un pavo real a punto de desplegar toda su cola).
-- Taraditos, Hermano, nos quedaremos taraditos...--.
(Suena la campana). --TARADOS, ¿lo habéis oído bien?, tarados para toda la vida, así que ya lo sabéis. Ahora, todos al patio. En silencio y en fila de a uno. Mañana, hablaremos del Purgatorio--.
Cuando llego al Hospital es demasiado tarde. En los pasillos de la tercera planta, me abrazo con Julián y con Koldo. A escasos metros de nosotros observo a un grupo de personas que lloran desconsoladamente.
--¿Cuándo ha ocurrido?, pregunto desalentado.
--Jorgito ha fallecido hace apenas una hora. Ni se ha enterado, el pobre. Los dos estábamos con él en el momento de...--
Julián se emociona y no puede seguir hablando. Koldo le pasa un brazo por los hombros y me dedica una mueca compasiva.
--No ha sufrido, de verdad. Estaba totalmente sedado. La metástasis ha sido tan brutal que apenas hemos tenido tiempo de despedirnos. Por cierto, te ha dejado un mensaje.--
--¿Un mensaje?--.
Julián se seca las lágrimas y habla de forma entrecortada.
--Sí, una carta. (Me extiende un sobre). Yo creo que desvariaba un poco. Nos pidió que te dijéramos que había modificado su contrato con Dios. Dijo que tú lo entenderías...--.
(Leo conmovido en una pequeña sala de espera).
--Querido Iñakito : Te escribo estas líneas por si no volvemos a vernos. No sé si he cometido una locura pero lo hecho, hecho está. Lo he pensado mucho y, finalmente, he decidido rescindir mi contrato con Él. No estoy dispuesto a que, después de esta vida de putadas, el premio final se resuma en un triste cielo en el que no obtendremos más recompensa que la revelación y la contemplación eterna de Dios.¡Vamos, un coñazo!. Yo no me he tragado toda esta película para acabar así, como un bobalicón sin iniciativa. Por eso, hace dos meses, decidí analizar, una por una, el resto de las religiones tradicionales, ofertas todas ellas igual de respetables que el catolicismo--.
--Al final, he firmado un nuevo contrato con la creencia que considero me proporcionará un paraíso mejor. Mi nuevo nombre no es Jorgito, sino Abd el-Krim. Como siervo de Alá estaré, a estas horas, retozando con las huríes más complacientes, lujuriosas y bellas. ¿Cómo lo ves?. Así que, no llores por mí. ¡Menuda juerga me espera!. Te envío un abrazo muy fuerte. Hasta la vista, amigo. Cuídate mucho.--
Me incorporo y accedo a la habitación. Junto a la cama, velando el cadáver, un musulmán de luenga barba farfulla una monótona oración.
--Ya no se encuentra aquí, me dice con dulzura, ahora es un hombre afortunado...--
--Lo sé, acierto a responder mientras sonrío. Lo sé muy bien...--
Abandono el hospital con una extraña sensación. Me debato entre la tristeza y la alegría. En la calle hace frío. A escasos metros de donde me encuentro, una comitiva fúnebre se dispone a acceder a una iglesia próxima. Me imagino al anónimo finado, aburrido como un hongo, harto de contemplar al Gran Vanidoso. Decido, entonces, que ya es hora de tomar una copa en memoria de Jorgito. Mientras me abrocho el gabán y me anudo la bufanda, convengo en que nada es definitivo. Y eso que, de momento, tengo un contrato en vigor...








merblac dijo
Pues sí, así era en otras épocas aunque yo no lo viví tan crudamente, al menos en el colegio. El mío era de monjas y de tanto mirar a la Virgen María nos hacían chirivitas los ojos y llegábamos a creernos que nos miraba y se movían sus labios, ¡Qué gore!. Creo que los representantes de la Iglesia, en un alto porcentaje, han ahuyentado a cantidades enormes de personas de sus filas, machacando a la mujer se han pintado solos, por ejemplo.
Tu amigo sabía lo que quería y ahí encontró consuelo.
Muy bien escrito tu relato. Gracias.
10 Noviembre 2007 | 04:41 PM