ESPAÑOLADAS FOREVER
Hola, amigos. Soy Troy, "Iñakito", McClure. Quizá me recordéis por películas como, "El último tango en Calamocha" o "Lo que el viento despeinó". Hoy, atendiendo a las amables invitaciones de Wonder, Fenicia y Meblas, me propongo afrontar un nuevo "meme" dedicado a los países escandinavos. Y como veo que sois muchos los que andáis liados con este encarguito, no nominaré a nadie. Desde este momento decreto barra libre para todo dios y al que le apetezca escribir sobre el tema, que no se corte una cala.
Dicho lo cual, hablaré de las pelis conocidas como "españoladas", en su mayor parte comedias tópicas y machistas, rodadas durante los duros años de la censura franquista, aunque referidas al "meme" que nos ocupa : LAS SUECAS. (Uhhmmm, ¡creo que me va a dar algo!).
Estas vikingas, rubias y exhuberantes, en claro contraste con el españolito canijo, de barba cerrada y más rural que un saco de peras conferencia, que nos presentaba el régimen, constituyeron en sí mismas un ingrediente argumental obligado que buscaba la exaltación del denominado "latin lover" nacional y la propaganda de un turismo en auge, centrado básicamente en zonas como Benidorm, Torremolinos o Marbella.
Y como el tema da para muchíííísimos artículos, me limitaré a destacar únicamente a tres actores y a tres películas.
La primera, "El turismo es un gran invento", todo un clásico del género. Imaginaos un pueblo aragonés perdido en el mapa, (Valdemorillo del Moncayo). ¿Quién es el alcalde?. ¡Premio!. Paco Martínez Soria, el prototipo del paleto español. Siempre con la boina calada hasta la barbilla y a punto de arrearte un zurriagazo de los de no te menees.
Aquí, el primer munícipe viaja un hotel de lujo de Marbella en compañía del secretario del Ayuntamiento que es...¡premio!, José Luis López Vázquez. Allí se topan con "Las Bubby girls", un grupo de cantantes suecas que actúan todas las noches embutidas, (las pobres), en una especie de mono verde y ridículamente ancho que impide que sus formas rotundas nos deslumbren la vista. (Es para verlo. ¡Vaya vedettes!).
La escena más memorable transcurre a pie de piscina. Las traviesas jovenzuelas, esta vez en bikini, (Dios mío, qué provocación), protagonizan un reportaje gráfico para el que solicitan la presencia del típico macho ibérico. Y López Vázquez que inicialmente duda, avergonzado, (para eso es un nativo reprimido), y Paco Martínez Soria que saca la vena racial y jalea a los cuatro vientos :"¡Hala, maño!", como diciendo : "¡Hay que dejar alto el pabellón hispano!". En fin...
El secretario municipal termina cayendo al agua, retozando junto a las chicas, muy mojado, muy mojado... pero sin "mojar", nada de nada. Este es un aspecto que generalmente se repite en todas las pelis. Los protagonistas, a lo sumo, sólo consiguen tocar las rodillas de las suecas, manda güevos.
La segunda propuesta se titula, "40 grados a la sombra". En ella, entre otros, participa Alfredo Landa, cuyo apellido dio nombre al género, ("Landismo"). Aquí nos econtramos al susodicho de vacaciones en la sierra, junto a su abnegada esposa, su cuñada solterona y sus dos hijos pequeños. Ha alquilado un chalé y muy pronto descubre que su vecina es...¡premio!. SUECA.
(Bueno, por aclarar el asunto. La churri, que en realidad era una actriz argentina, sale de sueca en mogollón de películas, pero en este caso no hace de sueca sino de española rubia. (?). Bueno, si vosotros no lo entendéis, yo tampoco).
Imaginaos al típico tío palizas, dándote la vara de la mañana a la noche, en plan casi sobón. Pues, como era de esperar, la "sueca" acaba frita, hasta el mismísimo cogote de aguantar al tiparraco. Así que decide darle un escarmiento. Alfredo Landa termina cayendo, (no podía ser de otra manera), en la piscina de la urbanización, sin haberse comido un colín. Curiosamente, su mujer comprende la situación y achaca las veleidades de su marido a la clásica crisis masculina de los 40, (juas, ¡qué me troncho!).
Bueno y para acabar, que me estoy extendiendo mogollón, os presento la tercera peli titulada, en esta ocasión, "Amor a la española".
Veréis. José Luis López Vázquez viaja a Torremolinos y se medio lía con una...¡premio!, SUECA. (Qué por cierto es la misma actriz argentina, que normalmente sale de sueca, pero que en la anterior historia hace de española rubia. Jesús, qué trajín...).
Él, en el fondo, es como los demás españoles, salido, celoso y atrasado. Cuando consigue consolidar la relación, no puede soportar que los demás, sus amigos incluídos, hagan comentarios maledicentes. (Del estilo, "claro, ya se sabe, estas suecas tan liberales y sin principios...").
Entonces se produce un malentendido con otro hombre que presume de boquilla de habérselo hecho con su novia, (del tipo, "hay que ver que salvajotas son estas suecas..."), y López Vázquez va y se cabrea como un mono, ¡cuándo hace dos días, él hacía exactamente lo mismo!. El momento cumbre se produce cuando increpa a su novia diciendo : "¡Cuánto tendríais que aprender las extranjeras de la mujer española...!". (Guapo, ¿eh?).
Bueno, amiguitos. Hasta aquí el meme escandinavo en su segunda versión.
¡Ah, se me olvidaba!. A mí, a estas alturas de la vida, no me disgusta este tipo de cine. Es lo que había. Y si los actores de la época querían comer todos los días, no tenían otra opción. Y una curiosidad. El tema de las suecas fue considerado, a posteriori, como el típico mito que no pasó de la anécdota y de la fanfarronada. Pues no, majitos. Resulta que en Suecia viven muchos "suequitos" morenos. Eso es, al menos, lo que dicen algunos datos fidelignos que el otro día se dieron a conocer en un programa de radio.
Y por último. Os dejo, para vuestro solaz y esparcimiento, un pequeño extracto de aquel cine. La escena es impagable. Pertenece a la peli, "Manolo la nuit", y está protagonizada por..¡premio!. Alfredo Landa. No os la perdáis. El macho celtibérico en todo su apogeo.











Fernando dijo
Ufffffffffffff
pasa buena noche¡¡¡
Q mala es el hambre
19 Noviembre 2007 | 08:40 PM