Iñakito D.J. : The Million dollar quartet.
Hey, amiguitos, ¿Cómo lleváis las navidades?, ¿bien?. Vale, de traca, que me alegro mogollón. Ahora que llegan fechas de amor, caridad cristiana y solidaridad sin límites, el tío Iñaki os quiere hacer un regalo muy especial. ¡Cómo especial!... ¡ALGO ACOJONANTE!.
Hoy vengo a hablaros de "El cuarteto del millón de dólares", un supergrupo único e irrepetible que sólo llegó a publicar un disco. (Y, ojo al parche, sin que ellos mismos fueran conscientes de la grabación). Esto ocurrió en diciembre de 1.956, (hará ahora 51 años), en los legendarios estudios "Sun Records" de Memphis.
Elvis Presley, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis y Johnny Cash, las más prometedoras estrellas del rock and roll de la época, coinciden por casualidad y, entre bromas y veras, se ponen a vacilar. El propietario de compañía, Sam Phillips, que es un línce, registra la sesión y da nombre a la curiosa formación. ¿Resultado?, LA BOMBA. El disco es un prodigio de espontaneidad, virtuosismo y sencillez.
Si cierras los ojos es como si los músicos estuvieran en el salón de tu casa, cantando y tocando para tí. Los tíos improvisan sobre la marcha, (godspell, baladas, blues, folk, rock...), todo lo que se les ocurre, todo lo que se les pasa por la cabeza. La sincronización es fantástica, un verdadero prodigio.
POR QUÉ LA HE ELEGIDO : Incluyo el tema, "Is it only strange for him", por dos motivos, chatines. Porque en el yutubé ese, no aparece ninguna canción original del disco de marras y porque la composición SÍ forma parte de la grabación, aunque aquí la escucharéis en boca de Elvis, en su versión tradicional.
REFERENCIA SENTIMENTAL : Bueno yo, en aquellos años, era muy pequeñito, muy pequeñito. Pero, a veces, tener hermanos mayores también tiene sus ventajas. (Que no todo iba a ser darnos de ostias y hacernos putaditas a go-gó).
Yo me colaba, sin ser visto, en los inolvidables guateques, (como era muy pequeñito, ni se notaba), y me quedaba absorto cotemplando como bailaban, entre penumbras, así, a lo agarrado. Pero una tarde de domingo, una de las churris, Catalina, me cazó por sorpresa parapetado entre dos muebles, en una postura un tanto comprometedora. (No. No os pongáis pesaditos que no os explicaré a que tipo de postura me refiero).
--¡Chssst...!, no me descubras--, supliqué azorado, al tiempo que me llevaba el dedo índice a los labios. Y Cata, tan mona y sugerente, con su faldita de colegiala salesiana, me sonrió con sensual complicidad, (ayyy...), y no me delató. Allí mismo me enamoré como un bruto. Os lo juro por estas.
Pero claro, Catalina sólo veía en mí a un atractivo infante vestido con unos pantaloncillos cortos de tergal de los que se proyectaban unos muslos turgentes en franca proyección, eso sí...
De modo que no tuvo otro remedio, (yo era muy pequeñito, ya os digo), y se lo acabó haciendo con el */#@*#* de mi hermano a quien, por cierto, no guardo ningún tipo de rencor, ejem.
Total, coleguis. Que el disco es un puntazo. Dice la leyenda que en la sesión también colaboró, a última hora, Roy Orbison. El cd está remasterizado y su sonido es increíble. Yo os aconsejo que se lo encarguéis a ese señor tan atento, Don e-mule, creo que se llama. A mí me lo regaló así, por las buenas. ¡Qué majete!.
Bueno, pues eso. Disfrutad del momento y ya me contaréis. Agur y tal.















Fernando dijo
Pasa muy buen dia¡¡
21 Noviembre 2007 | 09:49 AM