("El violinista azul". Marc Chagall).
Cada año, cuando se acercan las navidades, me viene a la memoria el recuerdo agridulce de unas personas muy especiales a las que tuve el honor de conocer, hace ya algún tiempo, por razones profesionales que no vienen al caso. Seres humanos singulares a los que de otro modo difícilmente me hubiera acercado, bien por timidez, bien por ignorancia.
La Gran Vía de Bilbao acoge, del mismo modo que otras ciudades populosas, a un buen número de músicos callejeros, en su mayor parte grandes profesionales procedentes de los países del Este de Europa.
La desaparición de los regímenes comunistas abocó a estos artistas, muchos de ellos profesores titulares en Orquestas de reconocido prestigio, al exilio involuntario.
Un éxodo cruel que les transportó desde los grandes y lujosos teatros de Rumanía, Bulgaria o Alemania Oriental a las inhóspitas aceras de un país desconocido donde malvivían, (sorteando la represión de la insensible policía local), gracias a la caridad de los transeúntes apresurados.
Os transmito, a continuación, las vivencias inolvidables que compartí con algunos de ellos.
M. un virtuoso trompetista rumano, llegó a España huyendo de la miseria junto a su esposa, (una jovencita de mirada azul y de aspecto enfermizo), y su hermoso bebé. Los tres ocupaban, en régimen de alquiler, un pequeño apartamento situado en el extrarradio de la capital.
Su repertorio, (alejado, a su pesar, de las grandes composiciones clásicas), fusionaba ritmos latinos con pasodobles y aires tradicionales. Una mezcla irresistible incluso para aquellos a los que el estrés diario les impide tomarse un pequeño respiro.
Pero un día, la propietaria del piso, probablemente alertada por un corazón "bondadoso", decidió dar carpetazo al contrato de arrendamiento alegando la condición socio económica del cabeza de familia : un músico callejero sin oficio ni beneficio, sin ingresos fijos y sin nacionalidad española.
Todas estas circunstancias, en su recta opinión, eran razones suficientes para expulsar a una familia que, por otro lado, nunca dejó de abonar puntualmente la renta estipulada.
("Los músicos". Fernando Botero).
A partir de entonces, M. atravesó momentos de verdadero pánico. La perspectiva no era nada halagüeña. La sola idea de pasar las noches al raso junto a su mujer y a su pequeño le amargó el carácter de tal forma que, en un momento de ofuscación, llegó a darse fuego frente a un edificio oficial, con el único objetivo de llamar la atención de la opinión pública. No sirvió de nada.
De hecho, una vez recuperado de las graves quemaduras sufridas, tuvieron que pasar algunas semanas hasta que conseguimos hacer entrar en razón a aquella mujer que era incapaz de analizar el asunto con los ojos del alma.
La primera y última vez que ví a J. padre y a J. hijo, tocaban el saxo y el clarinete frente al imponente rascacielos rosado de una entidad bancaria de renombre internacional. De sus pulmones se expandían, como mariposas borrachas, notas de cálido jazz y de vibrante Big Band.
Vencida la primera y lógica desconfianza, J. hijo, me confesó que la vida en Bulgaria se había convertido en un auténtico infierno.
--Allí, admitió, ya no nos queda nada y nada nos ata salvo nuestras mujeres y nuestros hijos. No hay trabajo. Nosotros éramos músicos militares. Ahora permaneceremos aquí, por espacio de dos meses, y regresaremos a nuestro país sólo para entregar a nuestras familias todo el dinero que podamos recaudar--.
--¿Y después...?--.
--...Después volveremos aquí, a esta esquina. ¿Qué otra cosa nos espera?. Allí no se puede vivir.--.
--Pero tu padre es mayor...quizá no pueda soportar tantas horas a la intemperie, ni tanto viaje...--.
--(De pronto, sus ojos se humedecen). Sí, la vida le ha estafado. Se merecía un retiro apacible...por eso yo sufro por él. Ya no tenemos futuro...¿entiendes?, nos han robado el futuro--.
J. padre, ajeno a la conversación, intuye mi pasión por el jazz y me sonríe desde su metro 90 de estatura. No entiende el español pero me hace una seña cómplice que J. hijo me traduce al instante, con la voz entrecortada por la emoción:
--Mi padre interpretará en tu honor una canción de Sydney Bechet--.
("Músicos de Jazz". J. Gabriel Vuljevas).
A escasos metros de allí, el sonido de un violin de seda perfuma el aire. Volker es un músico alemán que aparenta tener unos 70 años de edad, aunque probablemente aún no haya cumplido los 60. Su historia es diferente. Cuando consiguió salir del Berlin Oriental, decidió recorrer el mundo con la sola compañía de su instrumento de cuerda.
--Créeme, me dice mientras se atusa su brillante melena gris, yo llegué a rechazar contratos muy buenos de orquestas europeas, ¿comprendes?. Pero yo era joven y deseaba una vida en libertad. Ahora, me duele esta pierna, (se palpa el muslo derecho), y los dedos de las manos no tienen la agilidad que desearía. Me hago viejo y cuántos más años cumplo, más miedo tengo. No sé que será de mí...--.
Le ofrezco un cigarrillo que acepta de inmediato. Entonces le disparo a bocajarro.
--¿A qué tienes miedo, Volker?--.
El violinista me clava sus ojillos grises mientra esboza una mueca que pretende ser una sonrisa. Hace unos minutos que nos acabamos de conocer pero no rehúye la pregunta.
--¿Quieres saberlo?. Me horroriza pensar que moriré solo, abandonado, lejos de mi país...Sí. A veces, sueño con cosas terribles...--.
Volker parece un autómata. Toca y toca sin parar. Da la impresión de que ha firmado un pacto con el mismísimo diablo. Su técnica sigue siendo prodigiosa. Bach, Vivaldi, Cimarrosa...Al igual que un mago extrayendo conejos de su chistera, los acordes brotan sin cesar, inovidables, precisos, casi carnosos como la fruta del paraíso.
Además, Volker produce y vende sus propios cedés a los que añade, por arte de birli birloque, magníficas versiones de los tangos de Gardel.
--Recomiéndame dos discos, Volker--.
El solista alemán me observa con curiosidad, intentando adivinar mis preferencias musicales. Definitivamente le he caído bien. Después, escudriña dentro de una desgastada mochila de cuero. Cuando por fin me ofrece su humilde mercancía, exenta de portadas estridentes, mi rostro se ilumina.
--¿Haendel...?--.
--(Se encoje de hombros). Con Haendel siempre acertarás, siempre quedarás bien, si lo que quieres es hacer un buen regalo, ¿comprendes?. Haendel sigue siendo el número uno de las listas de éxito de la música callejera y yo soy uno de sus mejores intérpretes...hazme caso--.
Me despido de Volker con un fuerte apretón de manos. Son las ocho de la tarde y el frío aprieta con la saña propia del mes de diciembre. Mientras me confundo con la multitud despreocupada que ultima sus compras navideñas observo, a lo lejos, al violinista alemán rodeado de niños.
Con el murmullo del tráfico se mezclan cientos de notas musicales inconexas aunque extrañamente armónicas. Entonces, sólo entonces, comprendo que no volveré a verle jamás.
Hoy, después del tiempo transcurrido, me pregunto qué habrá sido de ellos. Y en mi cobardía infinita prefiero pensar que mis amigos, los músicos de la calle, continúan aferrados a la vida. Iluminando, como cada año, las navidades de todos.

Jo, q lástima Iñaki.. Lo cierto es que te plantas en medio de la rambla (de Bcn, en mi caso) y solo de pensar en la de vueltas de esquinas, ciudades y demás calvarios que deben estar volteando gente como Volker, te entra un escalofrío que se te congelan hasta las ganas de Navidades..
1 bsito.. jooo..
Leyendo tu post (y ahora me he puesto muy seria, de verdad) me estabas recordando a un buen amigo que, como tu en su día, se dedica en sus ratos de ocio a pasear y descubrir a estos musicos que nos alegran el día en la loca carrera de nuestro andar cotidiano; hace poco me comentó que había invertido unos ahorrillos en grabarle un cd para la venta, en un estudio profesional, a un par de gitanos rumanos que tocan de maravilla, poco a poco se ha ido introduciendo en este mundillo, para la mayoría submundo, hasta el extremo que ya ha hecho dos viajes a Rumanía, invitado por sus amigos...la historia es muy larga y las anecdotas que me cuenta cuando tomamos un café, muy de vez en vez, son muchas, pero me parece que ser capaces de ver a estos "invisibles" de nuestra sociedad dice mucho de la condición de algunos humanos, en los que ya mismo te incluyo, Iñakito (como si alguna vez hubiera tenido alguna duda).
Encima a él, muy a mi pesar, también le gustan los toros, horror¡¡¡¡¡ bueno siempre tiene que haber un contrapunto a tanto bueno, si no seríais asquerosamente perfectos, jejejejeje.
BSSSSSSSS
Suerte has tenido de poder conocer a estos personajes, que injusta es la vida a veces pero ten por seguro que ellos prefieren quedarse sin dinero a quedarse sin su música.
Saludos
PD: Que buenas pinturas!
Sí, así es, Vuelando. La vida es dura. De todos modos, si este post sirve para que a partir de ahora haya gente que mire a estos pedazos de artistas de otro modo, me alegraré mucho. Un beso y buen finde.
Iñakito.
He podido escuchar el violín de Volker y el saxo de J...tantas historias detrás de una bonita melodía!! Emocionante y tierno... impresionante tu relato, Iñakito Blue (y preciosas las imagenes que lo acompañan). Me ha encantado!!!
Muchos besitos...Disfruta del fin de semana!!
Hola Iñakito.
Esta vida es una puta mierda!!!! cachissss, no lo siento, es cierto.
Es muy triste pensar que en estas fechas, y con el frío que hace, la gente tiene que malvivir en la calle.
Tú has dado unos cuantos casos, pero son muchisimos más.
Me voy enseguida a colgar un deseo en tu arbolito.....
Un besito.
No, Ele, ya me gustaría a mí ser tan buena persona como tu amigo. Yo coincidí con ellos por razones meramente laborales. Lo que ocurre es que, al final, no puedes separar tu condición humana de los condicionantes que nos impone el frío trabajo. Yo, al menos, nunca lo he hecho.
Cualquier día te invito a los toros. Pero eso sí. Te tienes que vestir con la clásica mantilla española, ¿eh?, que yo soy un clásico para estas cosas...ja, ja. Besos, cuídate mucho.
Iñakito.
Una suerte inmensa, Mitchell, créeme. Ellos me dieron más que lo que yo pude ofrecerles. Un abrazo, amigo.
Iñakito.
No me seas modesto, que poco a poco ya nos vamos conociendo.
Ay que historia Ignatus, si tuviéramos el detenimiento de personalizar con la gente sabríamos tantas historias tristes que te estrujan el corazón. Los que no tienen hogar, los que están enfermos, los talentosos que se pierden en la mezcla frenética de la gente que realiza compras de navidad... prefiero hacer el avestruz que me hace desear ser archimillonaria para resolver algunas necesidades de la gente ... pero y los disturbios políticos y las guerras... cómo remediarlas?
Ojos del alma se necesitan, dices bien...
p.d. no dejé de admirar tus imágenes tan finitas y muy adhoc
Lo mismo te deseo, Bantabah. Me alegro si te ha gustado. Besos.
Iñakito.
Kili, a veces no sabemos valorar lo que tenemos. Hay muchísima gente que daría un brazo por vivir nuestras vidas. Un beso, niña.
Iñakito.
Un beso, Maguita, que yo sé que tus ojos siempre miran a través del corazón.
Iñakito.
Ele, eso lo dirás por mi afición taurina...
Fuera por los motivos que fueran conociste a personas que para la mayoría parecen ser invisibles. Aquí en Barcelona también hay muchos, recuerdo especialmente uno que se ponía en el Portal del Angel canatndo ópera, era magistral, hace mucho que ya no lo veo ¿tendría suerte? eso quiero pensar...siento enorme tristeza por esa gente igual de válida que cualquiera que tiene que mal ganarse la vida en la calle. Un post que me he llegado al coarzón Iñaki.
Un abrazo
Eso lo digo por muchas cosas, obviando tu afición taurina...
Ah, cuando vengas a reservar tu apartamento a Benidorm espero que me llames, no por acercarme a verte, Dios me libre de ir allí, si no para que te invite a pasar antes por mi tierra a tomarnos unas tapas. Tal vez sea una buena forma de quitarte de la cabeza esa manía, que si es por lo del "carro" te lo cantamos a duo Harukaze y yo.
Gracias, Marina. Esa es la pregunta que yo me hago. ¿Qué será de ellos?, ¿continuarán allí, habrán regresado...?. Un beso. Te deseo un buen finde.
Iñakito.
Bueno, Ele y Haru a dúo, eso no me lo pierdo. Desde el legendario dúo Baccara, no se había anunciado nada tan grandioso, ja, ja. Besos.
Iñakito.
Aquí también llegaron, Iñakito, músicos que para ganarse unas pelas, cuando las calles comerciales estaban atestadas de gente , tocaban piezas muy conocidas ,pero que "hacían dedos" a primera hora de la mañana interpretando a Bach y, para mí, deteniendo el tiempo y el ruido.
¿Has visto alguna vez a la gente aplaudir a un músico "callejero", a uno de éstos procedentes de una orquesta, de un conservatorio? Yo lo ví hace unos 4 años, en una de esas calles , aunque esta vez no había demasiada gente por la hora y el frío. 10 personas como pasmarotes, helados, escuchando una viola no sé cuanto tiempo. Al músico, mayor, se le saltaban las lágrimas con los aplausos. Alguien del "público" se quedó hablando con él. Pocos días después, supe por un amigo que esa persona le buscaba trabajo en una academia de música y que intentaría algo en el conservatorio.
No he vuelto a saber nada pero quiero creer que, al menos uno de los muchos músicos que había en esa época en la ciudad, no se muere de frío y malvive lejos de su tierra.
¿Tienes kleenex, Iñakito? Es que soy de lágrima floja...
Se me olvidaba, buen finde y besos.
Veo que Ele no te ha dicho que cantaremos primero en la cabecera de los pantanos, a ver si hay suerte ;)
No estan ya,los conoci a casi todos,yo creo que se fiueron colocando.a mi sobrino le fascinaba el violinista,y soliamos parar a oirle a vuelta de jardines de Albia.
Ten buena tarde
Pensaremos que así ha sido, Haru. Yo también te deseo un buen finde.
Iñakito.
P.D. ¿A los pantanos?. Suena a peli de misterio...
Buena tarde, Fernando. Bueno, pues ojalá que tuvieran suerte. Un abrazo y estupendo fin de semana.
Iñakito.
Iñaki, aunque en éstas fechas disfracemos los momentos de tiernas notas con este post me recuerdas y me demuestras que la vida no es un regalo, tal y como se nos presenta, y que segundo a segundo hemos de luchar por potenciar lo que mejor sabemos hacer el que más y el que menos para poder sobrevivir desgraciadamente sus desniveles.
¿Dónde estamos dejando nuestra conciencia?
Un beso muy grande
Un beso, Wonder, que aún no me has contado cómo te fue la dichosa cena de empresa...bueno, igual lo has hecho en un post y me he despistado...Buen finde, amiga.
Iñakito
Jo Iñakito que pena, cuanto talento desperdiciado por no salir en televisión como la mierda de los puñeteros triunfitos y famosillos varios que salen al mundo de la música por ser hijos, amantes, novios de .....
Un verdadera pena, espero que sigan aferrados a la vida con la ilusión que les da su musica.
Un beso Iñakito
...Y un buen inspirador finde!...
Besazos
Saludos, Iñaki.
Me has dejado frío. Has conseguido removerme. Cuantas veces he visto esos músicos, la mayoría con un talento brutal, y nunca me he dirigido a ellos, sino para darles una moneda. Fíjate, yo, que no concibo la vida sin la música, que es lo que me eleva y me hace estremecer.
Mira que hablo con extranjeros mochileros, con mimos, flautistas nórdicos con perrito, saltimbanquis y malabaristas, y nunca me he dirigido a estos artistas. Quizá sea porque hacen algo que yo nunca seré capaz de hacer, o porque los veo tan "serios", tan concentrados en su arte.... y el caso es que la vida les ha deparado un destino duro, a veces trágico.
La senda del arte es muy muy dura. Sus colegas ucranianos, búlgaros, rumanos, que trabajan como electricistas, carpinteros, albañiles, les va bastante bien, van labrando su porvenir poco a poco, pero estos pobres...
Conozco un poco (fue novia de un muy buen amigo), a la primera violinista de una orquesta sinfónica de una Com.Aut. y me comentaba (sin falsa modestia), que cualquier músico ruso callejero tocaba mejor que ella con sus viejos violines (el de ella se lo había comprado su padre y valía más de un millón, en la época de las pesetas, conque imáginate ahora).
Procuraré ser un poco más sensible, no sólo hacia su arte, también hacia sus vidas.
Gracias por la llamada de atención.
Saludos.
Carlos.
Uy Iñakito que precioso post te ha salido, sí que conmueven estos músicos, no sé cómo pueden tocar con los dedos helados y , seguramente, helados enteros. Yo tengo a cuatro fichados que me encantan: en el metro Avda de América de Madrid, pone play back un africano y canta, tiene una voz que le sale de las tripas y siempre está sonriendo, paso a las 5 de la tarde y a las 8 continúa. En el metro Colón, comparten lugar de pasillo pero se alternan, un chino con su violín chino de una sola cuerda y un rumano con el acordeón, son mayores y tocan con una exquisita sensibilidad, el rumano toca con los ojos cerrados y una sonrisa peremne. Los últimos son un grupo de músicos del este que se ponen en la calle Preciados y tocan música clásica, a estos les aplauden y les dan bastante dinero, forman un nutrido grupo de espectadores, incluidos niños.
Alegran la calle, la humanizan y poetizan. Feliz Navidad a todos ellos y que el 2008 les vaya mejor que el 2007.
Besos, amigo
Dos relatos conmovedores, que gracias a ti… podemos pensar en la situación de tanta gente que anda ambulante y sin horizontes. Emigrar tiene un precio psicológico que no todos pueden enfrentar. No es solamente la adaptación a una nueva cultura, es enfrentarse a la indolencia de aquellos que te rodean. Se requiere un esfuerzo inmenso y una tenacidad y capacidad de adaptación que te transforma. He conocido muchas familias que se han enfrentado a este monstruo social y han logrado adaptarse con éxito. Sin embargo un gran porcentaje de aquellos que se lanzan sin sus familias entran en un shock cultural que los deja en un limbo que termina en una derrota. Me has hecho recordar tanta gente.
Gracias por tu relato
Me ha encantado tu entrada, nada de romanticismo en la música de la calle, pobreza y miedo; gente que practica el arte de la supervivencia.
Muy bien expresado.
Un abrazo
Buenos dias Iñakito y gracias por contarnos la historia de Volker.
un abrazo
ps...te tengo guardado un regalito...a ver cuando te lo publico,ja,ja
Es cierto, Aereon, a veces la vida da pocas oportunidades a gente con muchísima capacidad. Un besazo.
Iñakito.
Gracias a tí, Carlos, es un placer verte por esta casa. Te mando un abrazo muy fuerte, amigo.
Iñakito.
Comparto tus mismos deseos, Meblas. Besos muchos y muy buen y pictórico finde.
Iñakito.
Gracias, Noespo. Son situaciones reales en las que a duras penas cabe el romanticismo. Me alegra que te haya gustado. Besos.
Iñakito.
Hola, mujeresqueleto, ¿un regalito?, ja, ja, qué miedo me estás dando...Permaneceré atento y que sea lo que Dios quiera. Besos, mi chica.
Iñakito, acojonaíllo.
Estoy de acuerdo contigo, Armando. España se ha convertido, de unos años para acá, en el punto de destino de miles de inmigrantes. Me pongo en su lugar y pienso lo terrible que sería para mí, residir en otro país, en otra cultura...Es por eso que debemos tener hacia ellos un trato más humano si cabe. No hay que olvidar que España fue un país de emigrantes y quien más, quien menos, tiene parientes en Argentina, Venezuela, México, Francia o Suiza. Un abrazo muy fuerte, amigo.
Iñakito.
Pues si iñaki..paciencia
y que la M----A no nos llegue pronto al cielo de la boca¡
Buen dia
Jo, bonitas pero con final triste. Te das cuenta que cuanto más humilde eres, más amas a los tuyos.
Deberiamos tomar ejemplo de esta gente.
Solo espero que sean felices estén donde estén, con su música.
Un besazo,
Bridget
Un beso, Bridget, yo espero lo mismo que tú. Que tengas un fenomenal finde.
Iñakito.
Querido IÑAKITO:Me ha emocionado esa historia y me has emocionado tú.Hoy me he encontrado yo un músico de esos,a la puerta de Mecadona,un rumano máyor que toca fantasticamente el acordeón,con esa mirada triste y su platillo.Cualquiera sabe que lo trajo aqui,tan lejos,cuanto drama hay en cada nota de sus músicas,tipicas de su tierra con las que da regalo a nuestros oidos.
kiss
Qué alegría verte por aquí, Feni, bienvenida, niña.
Iñakito.
Estoy luchando por aprender con este jod ... ordenador
pero vale la pena ,
es triste la historia y son muchas las familias que estàn
en la calle gente pasando mil calamidades.
los jovenes artistas,musicos ,poetas,pintores etc
lo tienen claro,tendrian que plantearse ir a la tele
decir que se acuestan con fulanito,que fulanita le pone
los cuernos al marquesito en fin,,
p/d
la !!!famosa pantoja!!! cien millones por la entrevista en
Ola me imagino que nos aportarà cosas tan importantes
¿es novia del chorizo? ¿pasarà las fiestas con el? un abrazo
Pues no lo sé, Kiamara, pero tienes toda la razón. Desconocía que la Pantoja ha cobrado 100 millones por la entrevista de marras...cosas veredes. Pues nada, gracias por la visita y suerte con el ordenata, que los carga el diablo. Un abrazo.
Iñakito.
¡¡Magnífico relato!! Tremendamente emotivo, casi han llegado hasta mis oidos las notas de estos músicos.
Cuantas historias encierran estos músicos. No somos conscientes de lo afortunados que somos al poder escucharlos, pero aun somos menos conscientes de sus vidas.
Ojala todos nos paráramos a escucharlos como tú, con los oidos, pero también con el corazón.
En Barcelona, hay varios puntos estratégicos donde nos obsequian con su arte y por donde es una delicia pasar. A mi, me encanta pararme a escuchar.
Un enorme y emocionado beso guapo.
Dejaros de Pantojas,que bastante tiene la mujer y no la conocemos y si le pagaran eso la mujer lo coge,como yo lo cogeria,para invitaros a lo que quisieraiis,pero yo no soy famosa y tambien lo acepto,por eso ya preparo,sin limite de cubiertos esa cena del 23,a mis cocteleros queridos y a mi iñakito le pongo un tortillon der cinco o seis huevos.Un besazo a mi vasco preferido y doña isabel que cobre la mujer lo que le den y pase felices fiestas.kiss
buenas noches cielo....
Mira que horita es, y acabo de llegar de currar.
Por eso no me gustan los fines de semana.
Un besito
Gracias, Lidia, te deseo un domigo estupendo. Besos.
Iñakito.
Bueno, Feni, ¡¡¡menudo avatar más chulo!!!, ja, ja, veo que has cogido el ordenata con fuerzas renovadas. Pues mira, estoy de acuerdo. o me quedo con la tortilla de patatas y la Pantoja que pille todos los millones que quiera. Ella se lo pierde. Besos.
Iñakito.