Lo siento, chavalotes. No os lo quería decir, por aquello de la amistad bloggera y tal, pero la habéis cagado. Desde hoy y hasta el mes de junio, (por lo menos), os veo comiendo sobras navideñas a tutiplén. ¿Qué os habíais creído?.

--Joder, ¿otra vez langostinos?--.

--Pecado mortal sería tirarlos...--.

--¿Pero tú has mirado la fecha de caducidad?. Mira que los congelaste, (después de descongelarlos), en enero y estamos en abril...--.

--Come y calla, que no tienes más que vicio--.

--No, si al final, terminaremos en el hospital...--.


Claro que esto nos pasa por no saber comprar con criterio. Siempre preferimos que sobre comida a quedarnos cortos.

--¿Turrón en marzo?. ¡Tiene cojones la cosa...!--.

--Pero si a tí te encanta el dulce...--.

--Hombre, un poco sí, pero es que, a estas alturas, ya tengo acento alicantino y en el trabajo se descojonan y me llaman Tonet...--.

--Pues en esta casa no se tira nada, que lo sepas. ¡Cómo si nos sobrara la pasta, no te digo...!. No, si ya se nota que no has pasado la guerra...--.

--¡Coño!, ni tú tampoco...--.

--Es igual, pero la he visto en el cine--.

--¿...?--.


Nada, que a partir de ahora no os salva ni Cristo. Desde mañana mismo seréis los conejillos de indias más tristes y torturados de la tierra. Vuestros estómagos deberán superar la prueba final. Que no os pase nada...

--¡Hostia!, ¿y esto qué es?--.

--Qué pasa, ¿no tiene buena pinta?--.

--(Hurgando con el tenedor). Pues no sé..., ¿son albóndigas o pimientos rellenos...?--.

--¡¡SON CROQUETAS, CAPULLO!!, desde luego no sé para qué cocina una--.

--No, Churri, si están, (ñam, ñam...), buenísimas. Ahora que lo dices, la combinación del langostino y el turrón les da un contraste muy curioso así, como de nueva cocina...(ñam, bourghs...)--.

Al loro, que el que avisa no es traidor, que el asunto de las sobras navideñas puede, incluso, poner en peligro vuestra relación sentimental.

¡¡¡¡¡RRRINNGG...!!!!!, ¡¡¡¡¡REQUETERRRINNGG...!!!!!.

--Díme--.

--Churri, ya sé que es un poco tarde pero no podré ir a comer a casa--.

--¿Y eso?--.

--Nada, que me ha surgido una reunión con unos clientes y picaremos algo por ahí...--.

--¿No me estarás engañando con alguna pilingui, eh?--.

--Pero Churrina, ¿cómo puedes dudar de mí...?--.

--Encima que me he pasado cocinando toda la mañana unos riquísimos huevos rellenos de cordero y marisco...--.

--Pues mira, (ejem), eso sí que me fastidia, porque últimamente, estás que te sales, que hasta el Ferrán Adriá ese, está rojo de la envidia. Y yo, ya ves, (falsa voz entrecortada), tendré que renunciar a esas exquisiteces y zamparme un triste bocadillo de tortilla...--.

--¡Pero qué mono eres!. De eso nada, Cari, que tú te mereces lo mejor. Te los guardo para esta noche, corazón...¡Qué no le falte de nada a mi hombrecito!--.

--(VIRGEN SANTA...). Vale, nena, si es que estás en todo, (snif).--.

Os lo digo como lo siento, que para eso tenemos confianza. NO HAY ESCAPATORIA POSIBLE. Este es un trance anual que deberemos soportar con buen talante y mejor cara. Ellas presumirán de mujeres ahorradoras y de excelentes cocineras y nosotros sufriremos en silencio los últimos coletazos de la jodía Navidad.

--Cari, la semana que viene te pongo a régimen--.

--¿...?--.

--Sí, no pongas esa cara de besugo que estás de un fondón subido. Claro, con tanta croqueta y tanto turrón, no me extraña...Desde mañana, verdurita hervida y mucha fruta, que ya estamos a finales de junio y no te vas a poder poner el bañador...--.

--¿...?--.

--Desde luego, cómo sois los hombres, siempre pensando en comer...Hala, majo, vete a hacer un poco de footing, que menudas navidades te has cascado...¡Cómo un Sultán!--.

Ayer, por fin, conseguí comer una sopita de fideos...Ahhh, puro orgasmo gastronómico. Mi pobre estómago está que no se lo cree. Y lo mejor de todo. He conseguido retirar, de una vez por todas, los adornos navideños. Aunque nunca se sabe y dentro de tres meses desentierro la zambomba. Mira que soy gilipollas...