Estimados enemigos :

Es la primera vez que me dirijo a ustedes públicamente, pero las circunstancias mandan. Hasta ahora he sido un blogger paciente y de buen conformar. He soportado estoicamente sus pirulas tecnológicas, su absoluta falta de cortesía al no dar señales de vida cuando se les solicita una mínima explicación, su anuncios cargantes, que ralentizan aún más si cabe la apertura de la páginas, (sobre todo esa joya de Terra, sí, el bonito spot de los compradores compulsivos y la gomita de borrar), su desidia general, en suma.

La gota que ha colmado el vaso se ha producido, en mi caso, hace escasos minutos. Mi última entrada aparece de forma fantasmal y no se aprecia en la portada de mi blog. Y no sólo eso. Hay posts que desaparecen como por arte de magia. Ya sé que este comentario correrá la misma suerte que los artículos citados y que esta queja se la sudará a cuatro manos, aún suponiendo que lean estas líneas, (hay qué ver lo inocente que soy).

Observo, pues, que no es casual que requieran los servicios de programadores solventes. Visto lo visto, están ustedes muy justitos de personal. Pero bueno, como no todo tiene que ser crítica y para que vean que no les guardo rencor, les dedico y recomiendo un clásico del cine español de todos los tiempos : "Los tramposos". Creo que se trata de una película muy acorde con su idea de negocio. Claro que, comparados con ustedes, los protagonistas de esta cinta son Hermanitas de la Caridad Critiana, las cosas como son. Sin otro particular y haciendo uso del triste derecho al pataleo se despide desatentamente, este cliente maltratado, (que a estas horas baraja seriamente la posibiidad de cerrar su blog),

Iñakito.