BUENAS NOTICIAS DESDE EL MÁS ALLÁ
Ultreia me propone un meme interesante. Escribir sobre alguna buena noticia que hayamos vivido en primera persona. Ya sabemos que este mundo no es un camino de rosas. Pero entre espina y espina siempre hay momentos gratos que recordamos con especial cariño.
Este artículo se lo quiero dedicar a Tarecus y a Maga Terrenal. Más que nada porque sé que, desde su fe profunda, sabrán separar el grano de la paja. Máxime cuando un servidor no es aficionado, ni está afiliado, a ninguna religión, secta o cualquier otra creencia de índole espiritual. Esta es una historia sincera y, en la medida de lo posible, desapasionada, (podéis creerme), que suelo recordar a menudo, embargado por la pena y la nostalgia.
Mi tío carnal se llamaba XXX. Era el hermano pequeño de mi madre, por lo que, en razón de su corta edad, se crió en casa, junto a nosotros, (dos chicos y dos chicas), como uno más. Por este motivo jamás ejerció como tío. Para nosotros siempre fue el auténtico primogénito.
De su carácter se podrían contar muchas cosas y todas buenas. Su sentido del humor era legendario, pero un humor sano, inteligente, jamás cruel o lacerante. Su bondad formaba parte indisoluble de su manera de ser. Jamás lo veías abatido, triste o deprimido. Si en la conversación surgía un comentario relativo a tal o cual persona, del estilo : "Fulano se va a separar de su mujer" o "Mengano lo ha perdido todo y se ha arruinado por su mala cabeza", mi tío zanjaba el asunto con la misma frase. "Nosotros no sabemos qué ha ocurrido y de lo que no sabemos, no debemos hablar". De modo que, como os podéis imaginar, era imposible cotillear en su presencia.
En cierto sentido, su trabajo le traía por la calle de la amargura. Fue director de sucursal de una conocida entidad de ahorro y posteriormente, ya en sus últimos años, ejecutivo de alto rango de la misma. Un día, en el que se reunió con varios miembros de una familia con motivo de la disputa de una herencia, mi tío no lo dudó y acabó expulsando a todos ellos de su despacho. "¡Parece mentira, les gritó indignado. Vuestro padre era amigo mío y hoy se avergonzaría al comprobar que ya no tiene hijos sino lobos!". Las discrepancias se solucionaron en cuestión de horas.
Pero creo que me estoy desviando del tema. A lo que iba. Mi tío era profundamente católico. De los que cumplían los preceptos a rajatabla. Practicante a más no poder. Su fe no es que moviera montañas, sino cordilleras completas. Así que la muerte física, no le preocupaba en absoluto. "Yo sé que cuando ya no esté aquí, solía explicar sin titubeos, disfrutaré de una vida mejor, en compañía de Dios. Por eso no quiero que que os sintáis apesadumbrados. Además, sonreía guasón, estaré al quite, influyendo ante las altas instancias para que las cosas os vayan bien".
Hasta tal punto de convencimiento llegaba la cosa que a su propia mujer, mi tía MMM, le solía advertir entre bromas y veras : "después de morir vendré a verte para demostrar que tengo razón y, sobre todo, para que veas que no habrá motivos para llorar". Tantas veces repetía esta idea que, conociéndole como le conocíamos, nos lo tomábamos a risa.
De pronto, sin previo aviso, como vienen estas cosas, mi tío enfermó de cáncer. Su lucha contra la cruel enfermedad fue épica, un ejemplo para todos. Supe más tarde que había padecido dolores inhumanos, insoportables. Pero en su rostro jamás se dibujó un sólo gesto de rabia o desesperanza. Cuando la metástasis acabó por fulminarlo con tan sólo 60 años, todos nos sentimos desolados, huérfanos, vacíos.
Pasaron los días, las semanas, los meses. Una mañana me telefoneó mi tía. "Tengo algo que contarte, no te lo vas a creer". Cuando llegó a la céntrica cafetería en la que habíamos quedado, no pudo esperar más. Su rostro reflejaba un extraño gesto de felicidad inesperada.
--Ha venido...-- .
--¿Ha venido...?, ¿quién ha venido...?--.
--Tu tío. Se me ha aparecido esta noche, en el dormitorio. Te lo cuento a tí, porque sé que no saldrá de aquí y porque a él le gustará que lo sepas --.
Ante mi asombro y mi escepticismo, mi tía me refirió que, de pronto, a eso de las tres de la madrugada, la despertó una luz. Aturdida y frotándose los ojos, comprobó que donde debía estar la pared, justo frente a la cama, (igual que en una pantalla de cine), se podía ver, con toda claridad, a una multitud de personas, charlando animadamente y formando corros. Poco a poco, separándose de uno de ellos, una figura comenzó a avanzar hasta hacerse bien visible.
--Eres tú..., acertó a exclamar mi tía con los ojos empapados en lágrimas. Has venido, como prometiste--.
Según su relato, mi tío no dijo nada, se limitó a sonreír y a señalar a la muchedumbre con una mueca divertida, dando a entender que se encontraba estupendamente y que no había razón para llorar su ausencia. Tras unos segundos intensos, mi tío se giró, volvió sobre sus pasos y se perdió en el horizonte luminoso que fue desapareciendo de forma gradual.
--Quizá lo hayas soñado, apunté. Estas cosas pasan, es muy reciente, estás muy sensible...--.
--No fue un sueño, interrumpió con sequedad. Vino a verme y cumplió su promesa, eso es todo. Tenías que haberle visto. Estaba guapísimo, sin rastro del cáncer, ¡cómo en sus mejores tiempos...!--.
Mi tía no volvió a sufrir. Estaba, (y aún hoy lo sigue estando), convencida de que nos aguarda una vida mejor, de que la muerte es un mero trámite y, lo mejor de todo, sabedora de que mi tío vive feliz en otra dimensión, en otro lugar. Esperándola.
Lo cierto es que ya han pasado muchos años desde que aquello ocurrió y es la primera vez que lo cuento en público. Al fin y al cabo, ni siquiera un descreído como yo las tiene todas consigo.
Y además. Siempre es un placer compartir buenas noticias con vosotros. Incluidas las del más allá.
(PROPUESTA DE MEME PARA :
-FERNANDO Y SU ALDEA GLOBAL.
-TARECUS.
-BANTABAH.
-MEBLAS.
-NACIDA EN DOMINGO.
-PADRÓN DUEÑAS.)















lucerodelalba dijo
Pues espero que tu tia tenga razon q leche porque si lo que nos espera espeor me pego un tiro jeje , menudas noticias del mas alla eh , besitos.
3 Abril 2008 | 09:15 PM