EL PENÚLTIMO ABRAZO
(PREMIO ABRAZO APRETAO).
Mis amigas Ultreia, http://www.espacioblog.com/ultreia , Gwenda, http://www.lacoctelera.com/gwenda, Arori, http://www.lacoctelera.com/arori, Oli, http://www.lacoctelera.com/terrameiga y Mystery, http://www.lacoctelera.com/lavidamoderna, han tenido el detalle de concederme el premio, "Abrazo apretao", (creado por la propia Ultreia). Un galardón bloggero que me hace especial ilusión por lo emotivo del mensaje. Las normas implican reflejar el link de las personas que te abrazaron con este premio. Es algo así como devolver el abrazo.
A renglón seguido, es necesario nominar, (abrazar) a 10 cocteleros, (no son tantos, vaguetes). Y por supuesto. tendréis que notificarles que les habéis achuchado de forma virtual y escribir su nombre seguido de su enlace correspondiente. En mi caso, estos son los 10 abrazados : (Ummm, qué gustito...).
1- Lidya, http://www.lacoctelera.com/licemar
2- Kiamara, http://www.lacoctelera.com/kiamara
3- Homero, http://www.lacoctelera.com/homeronica
4- Mixceláneas, http://www.lacoctelera.com/mixcelaneas
5- Milagobios, http://www.lacoctelera.com/milagobios
6- Juegossexuales, http://www.lacoctelera.com/juegossexuales
7- Mariana, la aldeana, http://www.lacoctelera.com/marianalaaldeana
8- Tarecus, http://www.lacoctelera.com/tarecus
9- Harukaze, http://www.lacoctelera.com/harukaze
10- Ele Galerani, http://www.lacoctelera.com/elegallerani
Ah, se me olvidaba. Debéis reflejar el tag : "Abrazo apretao".
A todos los abrazados/as, felicidades.
Dicho esto, me gustaría contaros una historia referida al singular mundo de los abrazos.
Desconozco si la vida se mide por el número de abrazos compartidos. Si así fuera, mi existencia sería entonces más bien gris y aburrida. Es cierto. No soy una persona especialmente propensa a las muestras de cariño, quizá por el tipo de educación recibida. Me cuesta una enormidad exteriorizar mis sentimientos, sobre todo con los seres queridos.
Hace tiempo que escribí una entrada relacionada con mi padre. (Ver en archivos el post titulado : "Olía a perfume inglés y a tabaco negro", http://www.lacoctelera.com/www-lacoctelera-com-inaki/post/2007/10/26/olaaa-perfume-inglaos-y-tabaco-negro).
Si hoy lo traigo de nuevo a colación es porque me gustaría compartir con vosotros un recuerdo sencillo, (nada del otro mundo), pero que, sin embargo, a mí me influyó de tal manera que, sólo con recrear aquella escena, se me humedecen los ojos.
Mi padre se jubiló un buen día y al poco tiempo le diagnosticaron un cáncer de vejiga, mortal de necesidad. Pero no os aburriré con detalles. La cuestión es que nuestra relación se había convertido, con el paso del tiempo, en un pulso inacabable entre el hombre maduro y el adolescente rebelde. Hubo etapas en las que estuvimos tan distanciados que la atmósfera se volvió irrespirable.
Todos sabíamos que la enfermedad acabaría por separarnos en un tiempo récord. Él, aunque no lo comentaba, percibía, de igual modo, que su final estaba próximo. Alrededor de esa especie de ruleta rusa en la que se convirtieron las semanas y los meses, me dí cuenta de que amaba a mi padre profundamente, más de lo que suponía, y supe a ciencia cierta que las viejas discusiones respondían, en buena medida, a mi prepotencia juvenil. Fue entonces cuando decidí ofrecerle todo mi cariño, sin condiciones, aquel que le había negado como consecuencia de un orgullo mal entendido.
De pronto nos hicimos amigos, prácticamente inseparables. Un día, un mal día, los acontecimientos se precipitaron y hubo que ingresarlo en el hospital. Fue todo tan rápido y tan caótico que ambos bajamos a toda prisa al portal de la casa a esperar a la maldita ambulancia.
Allí, acosados por un insoportable silencio, aguardando la llegada del coche que se retrasaba, yo observaba conmovido la deteriorada figura de mi padre, sentado en una silla, (que tuve la prevención de tomar del salón comedor), y vestido para la ocasión con su bata, su pijama y sus zapatillas. Un aspecto que, curiosamente, no le restaba ni un ápice de su habitual dignidad.
--¡Qué espectáculo!, exclamó al cabo de unos minutos, temiendo que algún vecino pudiera sorprendernos en aquella inusual situación.
No dije nada. Sólo acaricié tiernamente su cabeza mientras le daba un cálido e intenso abrazo que me pareció eterno.
Mi padre falleció meses después. Estaba escrito. Le quise y aún le sigo queriendo. A veces sueño con él y con ese abrazo que yo considero el penúltimo porque sé que, de alguna forma, volveremos a fundir nuestros cuerpos en otra vida, en otras circunstancias más dichosas.























juegossexuales dijo
¡Querido amigo!
No sé, de verdad que no sé, que diantre pones en las palabras. Me he imaginado la situación y la verdad me han aflorado sendos cristales líquidos de las pupilas. No soy, propenso a colocar premios hacia mi persona, pero en honor a ti y a la memoria de tu padre, colocare este post, este abrazo lleno de un gran afecto.
Gora IÑAKITO
Agur de chocolate
MSX
3 Junio 2008 | 09:24 AM