DIOS & yo
Alto ejecutivo angelical, posando ante las puertas del cielo. (Fotografía : Querubin Press)
No os lo había comentado por pudor, pero resulta que el otro día la espiché. Bueno, para ser sincero, sufrí una especie de ataque al corazón que me dejó clínicamente muerto durante un tiempo indeterminado. Fue todo tan rápido que no me dí cuenta. Y eso que durante la noche anterior no ocurrió nada especial, ni siquera percibí que la iba a palmar.
Después de cenar ví un poco de televisión, leí vuestras entradas, me lavé los dientes y me acosté con "Bea", (mi cariñosa osita de peluche). Todo iba bien, (soy de los que disfrutan de un sueño relativamente profundo), hasta que, de pronto, vislumbré entre la penumbra a mi amigo Periko, sentado a los pies de la cama y ¡vestido en plan Rappel, con una túnica blanca!.
--¡Hostias, Periko, menudo susto me has dado, cabronazo!, ¿pero qué cojones haces aquí...?.
--(Voz gutural). Nooo soyyy Perikooo. Me llamo Anselmooo, bourrps, (eructo santurrón de tres segundos de duración), y soy tu ángel de la guardaaa. Lo que ocurre es que siempre adoptamos la imagen de un ser queridooo para evitar alarmas innecesariasss.
--¡Coño, pues por poco me da un pampurrio!. (Observando horrorizado el despertador). Vamos, no me jodas, Periko, que no son horas. Vas a despertar a la Churri y nos va a correr a boinazos hasta la plaza del Castillo...
--Que no te enteras, tííío, bourrps, que estás más muerto que vivooo. Caput. Acabas de tener un infarto, chaval. La Chuuurri no nos puede escucharrr.
--Por hoy pase. Anda, vete a dormir al sofá y mañana lo aclaramos... ¡Joder macho, hueles a güisqui de garrafa que te cagas!. Debería darte vergüenza...
No preguntéis cómo sucedió pero por arte de birli birloque, me ví volando de la mano de mi presunto colega borrachin. Bajo mis pies, la ciudad de Pamplona se había transformado en un mar de minúsculas luces intermitentes. El ángel Anselmo se había metido a conciencia en el papel de Periko. Aún así, confirmé mi teoría de que llevaba un par de copas de más porque nos íbamos de lado a lado.
Después de atravesar un túnel del copón llegamos a un villorrio muy soleado, repleto de gente que paseaba sin rumbo concreto.
--Pues esto es lo que hayyy, bourrps.
--¿Lo qué...?.
--Sí hombre, no pongas esa cara, esto es el cieeelooo, ¿qué esperaaabas?.
--(A punto de ser víctima de un ataque de risa floja). Mira Periko, a mí no me vengas con milongas. ¡Menudo poblacho de mala muerte...!. Hasta luego chavalote, me vuelvo a mi casa...
--Juasss, juasss. Pues estás listooo. De aquí no te mueeeves.
--Vamos a ver, Periko...
--...Anseeelmo, si no te importaaa.
--(Con retintín). Vale. Vamos a ver, Periko-Anselmo. Esto es una broma, ¿no?. ¡Y deja de alargar las palabras, queee me estás ponieeendo nerviooosooo...!.
--(Ofendido). Vale, era para darle más emoción. Al loro gilipollas, bourrppss. Dios te da la oportunidad de redimirte de la vida disoluta que llevas y como en el fondo no eres un mal tío, (si acaso un poco tontizo), te ofrece la posibilidad de quedarte aquí, sin más, a partir de este mismo momento. Claro que si al final, decides regresar no te garantizamos que cuando fallezcas de verdad vayas al cielo, (bourrppss). Seguro que la vuelves a cagar.
Estampita en la que se puede ver a Dios, atendiendo sus múltiples asuntos. (Cortesía de Heaven Designs).
--O sea que me aconsejas que me quede por aquí un par de días y que luego decida qué es lo que quiero hacer.
--Veo que lo has captado a la primera, (bourrppss). Es necesario que medites y reconozcas que por el camino del pecado sólo conseguirás condenarte. A partir de ahí, la decisión es tuya.
--(Mirando a un lado y a otro). Joder. Y díme Anselmillo...aquí la peña, ¿en qué emplea su tiempo?, porque me imagino que tendrán algún tipo de ocupación, ¿no?
--Coño, pues en pasear, charlar, en fin, darse a la buena vida, juas, juas, perdón, quise decir a la buena muerte...(bourrppss).
Observé el panorama y vi a la gente andando sin prisas, en plan muermo, sin rumbo fijo. Algunos jugaban al escondite, otros a los chinos y los más atrevidos al parchís.
--(Sollozos). Oye, Periko...
--...Anselmo.
--Oye, Anselmín... a mí no me puedes hacer semejante putadón, ¿eh?...¡Esto es una mierda de cielo!. ¿Aquí no hay sexo, alcohol, fútbol...?.
--Vaya lotería que me ha caído contigo, macho. Pero una cosa te digo. Si tienes alguna queja, habla con el Jefe.
--¿El Jefe?.
--Sí hombre, con Dios.
--Ah, pero... ¿está aquí?.
--Vaya pregunta chorra, ¿dónde iba a estar entonces?. Anda, ven conmigo, pringao.
El singular y marchosillo coro infantil, "Caprice des Dieux", especializado en godspell y blues blanco, encargado de amenizar las eternas noches del más allá. (Fotografía : Yaveh Pics).
Anselmo me condujo a un elegante e imponente edificio de oficinas. En su interior, mogollón de funcionarios hacían como que trabajaban, yendo y viniendo a ninguna parte. Tomamos un ascensor hasta la última planta. Allí, en una especie de ático decorado con maderas nobles y en tonos oscuros, se encontraba el cubil del Sumo Hacedor.
Una moderna puerta acristalada permitía otear el despacho del gran jefe. Nada del otro mundo, qué queréis que os diga. Sentado sobre una enorme y desordenada mesa de trabajo, un tipo mal trajeado y peor combinado, de unos cincuenta y tantos años mal llevados y prominente barriga, charlaba por teléfono mientras se descojonaba a mandíbula batiente. Junto al portátil, se enfriaba una hamburguesa semi cruda.
--(Alucinado). ¿Anselmo, ese es...Dios?.
--Sí.
--¡AYVADIÓS...!.
--Chico, todo te parece mal.
--¡Hombre, tú dirás!. Toda la puta vida visualizándole en plan abuelito bondadoso de jeidi, y ya ves...¡Si hasta tiene lamparones de ketchup en la americana...!.
En ese momento, y sin colgar el móvil, Dios me miró fíjamente y al instante comenzó a partirse el culo.
--Creo que te ha reconocido, confesó Anselmo.
--(Un poco mosca). ¿Y qué es lo que le hace tanta gracia?.
--No te enfades, lo que pasa es que tiene mucho sentido del humor...
--Pues debe tener la gracia en el c...
--¡IÑAKITO!.
Dios continuaba hablando por teléfono sin parar. Yo creo que charlaba con su hijo y con el Espíritu Santo al mismo tiempo. Aún así, cuando menos lo esperaba, hizo un leve y enérgico gesto que mi ángel de la guarda interpretó de forma automática.
--Nos vamos.
--¿Nos vamos?, ¿a dónde?.
--Dios dice que hagas lo que te salga de la polla, que no le interesas, así que si deseas regresar a tu vida terrenal, puedes hacerlo cuando quieras.
--(Indignado). ¿Y ni siquiera va a recibirme?.
--No. Cree que no tienes solución, que eres un caso perdido, un pecador compulsivo y un error de la creación, así que de nada serviría intentar convencerte. Además, (esto te va a doler), piensa que eres un graciosillo y un notas y que siempre será mejor mandarte al infierno a tener que soportarte en el cielo.
--¡Mecagonlalechequelandao...!. ¡Este tío es un listo!.
--Tú opinión se la pela. Hala, so pasmao, vamos "pabajo" y tranquilito. Vuelves a casa.
Cuando desperté en el hospital, la Churri y el Periko me observaban con cara de asombro.
--Bouurrppsss, ¡menudo susto nos has dado, capullo!.
--Ya te digo, pensé que me quedaba viuda, ¿cómo te encuentras?.
--(Incorporándome como un poseído). ¡¡¡CHURRI, PERIKO, QUE VENGA EL CAPELLÁN, QUIERO CONFESAR!!!.
--Periko, llama al médico que a este le ha pegado un jamacuco...
--¡¡¡OS JURO QUE CAMBIARÉ, OS LO PROMETO, PERO, POR FAVOR...TRAEDME A UN CURA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE...!!!.
--Juas, juas, está como una puta cabra. ¿Pero este no era ateo?. Bueno, me piro a tomar unas birras, bourrppsss, si la cosa va a peor, ya me llamarás.
--Señor, qué cruz me espera...¡Yo sí que tengo ganado el cielo...!.




















lascosasdepepe dijo
un abrazo.
22 Septiembre 2008 | 08:11 PM