LAS TRIBULACIONES DE UN VIZCAÍNO EN VITORIA


Vitoria inicia un maratón de obras que obligará a 'levantar' la ciudad
lo peor llegará en junio con 57 de las 60 obras del fondo de zapatero en marcha
Vecinos y conductores tendrán que sortear un centenar de zanjas entre reformas, asfaltados, bacheos y carriles-bici...
Os contaba el otro día mis andanzas en relación al cambio de trabajo e incluso de residencia. Tal y como están las cosas, no me puedo quejar. Las condiciones laborales son francamente buenas y Vitoria presume, con razón, de ciudad moderna y acogedora.
Aún así, me da la sensación de que la capital política de Euskadi, a pesar de su aparente tranquilidad y de su innegable calidad de vida, oculta una cara extrema y caótica difícil de explicar.
Uno, por ejemplo, no sale a la calle a pasear sino a sortear socavones. Sí, ya sé que los madrileños leerán estas líneas con el escepticismo propio de quienes llevan soportando, de forma ininterrumpida, (probablemente desde la carga de los Mamelucos), agujeros de todos los tamaños y profundidades.
Sin embargo, y sin ánimo de rivalizar, os aseguro que transitar por Vitoria hoy en día, (da lo mismo que lo hagamos por el centro o por el extrarradio), equivale a dar saltos por la superficie lunar.
Yo de zanjas, no tengo ni puta idea, las cosas como son. Incluso puedo comprender ciertas intervenciones urbanísticas propias de cualquier urbe moderna que se precie. Pero lo de este pueblo, se sale de madre.
Igual es que el Ayuntamiento, en un alarde de inteligencia supina, está acometiendo todas las obras al mismo tiempo para abaratar costes. Mañana se lo pregunto a un guardia...

(Dibujo original de Laser Bread)
Otro exceso que te cagas se refiere a los "bicicliteros". Así, a primera vista, Vitoria es como Pekín, (por aquello de la sobredosis de bicicletas), pero sin chinos. Bueno, chinos seguro que hay, pero se les ve más bien poco y jamás haciendo el chorra sobre dos ruedas, cosa que les honra.
Aquí, para que os hagáis una ligera idea, los hijos putativos de Indurain, han invadido absolutamente todo lo invadible : aceras, parques, avenidas...la ostia.
Yo que soy un peatón educado, lo flipo a colores. Esta peña de presuntos deportistas son, en realidad, auténticos delincuentes del asfalto a los que se la pela atropellar a una ancianita o llevarse por delante al entrañable cieguecito del cuponazo.
No falla. Tú vas por la calle, tan serrano, intentando no perder la vida en una puta zanja, cuando uno de estos cabrones te pasa a dos milímetros de distancia y siempre por la espalda, de forma traicionera.
Lo más curioso es que estos kamikazes de medio pelo deben llevar, adosado al manillar, un GPS sufragado por el Ayuntamiento porque jamás se meten el piño en uno de los diez millones de socavones que adornan y dan ambiente a la vía pública. ¡Y mira que me paso horas muertas aguardando el percance para descojonarme de ellos y tirarles unas fotillos...!

Y hablando de extremos casi imposibles. El clima que hace aquí no existe en ningún otro lugar del mundo, palabrita del Niño Jesús. Y eso que vengo de Pamplona donde, como bien sabéis, los lobos usan bufanda entre septiembre y mayo...
El otro día sin ir más lejos, supongo que lo veríais por la tele, cayó un pedrisco impresionante, comparable a una lluvia de meteoritos...
Pero de eso, del estado lamentable en que quedó mi coche, (bonito tuneado, a fe mía), y de otras "jocosas" cuestiones, platicaremos en una próxima ocasión. Si es que para entonces sigo vivo, claro...















Jo dijo
Este post da bastante que comentar:
Eduardo Mendoza trata con humor el tema de las zanjas en su novela 'Sin noticias de Gurb'. Te la recomiendo.
Lo del tremendo clima que sufrís en Vitoria, con bolas de granizo, no es exclusivo de tu ciudad: en Francia ya se han contado más de una docena de estos 'accidentes' en dos semanas. Esto tiene que ver con el cambio climático y es un fenómeno que se va a acentuar en los años que vienen. Por así decirlo: raro será el día en que no nos caiga una buena del cielo.
Lo de las bicis, está bien que te metas con los ciclistas, comprendo que son unos incivilizados. Pero, ¿y si se diese un espacio a las bicis? ¿Por qué más de tres cuartos de la vía ha de ser para los coches? ¿Y si se creasen vías ciclables para todo el mundo?
Un abrazo,
Jo
En China tampoco quedan bicis: ahora solo se ven coches.
6 Julio 2009 | 07:23 PM