A TODO GAS

Es curioso cómo ha cambiado todo en tan sólo unos años. Todavía me acuerdo cuando las mujeres se lanzaron como locas a las autoescuelas, dispuestas a invadir las carreteras ante el escepticismo masculino.
Por aquel entonces circulaba un dicho bastante cabroncete que decía así : "Mujer al volante, peligro constante".
Llamaba la atención ver a una señora pilotando un vehículo, cosa que hoy es un hecho natural y cotidiano. Sin embargo, el varón, en general, ha evolucionado poco al respecto y sigue considerando a la mujer como una persona negada para este tipo de actividad.
Dicen algunos que las nenas no tienen una idea clara de las proporciones ni de las distancias. Por eso son básicamente torpes a la hora de aparcar.
No entraré en esa guerra porque creo que ese tipo de comentarios responden a comportamientos machistas más propios del medievo que del siglo XXI.
En lo que sí me gustaría incidir es en otro de los mitos que aún siguen corriendo por ahí : su tradicional prudencia, habitualmente premiada por las compañías de seguros con alguna que otra rebaja en el precio de las pólizas.
Menuda filfa...Desde hace algún tiempo vengo observando que las dulces féminas han conseguido ser igual de cafres que los tíos en lo que se refiere, por ejemplo, a maniobrar con brusquedad, adelantar por la derecha o insultar gravemente al prójimo.

Así que, en cuestión de descerebrados de la autopista, ambos sexos estamos igualados para regocijo, supongo, del docto y curiosamente inigualable, Ministerio de la Igualdad...
Un colega de Pamplona, aún con el susto metido en el cuerpo, me contó no hace mucho que una periquita le había seguido durante varios kilómetros, con intenciones poco amistosas, por entender que estuvieron a punto de colisionar en una rotonda.
--Te juro que tomé la curva como manda el código y que fue ella la que se cruzó.
--Joder...cómo está la peña...¿Y dices que te siguió?
--Lo menos 10 minutos...Sí me alcanza me embiste...
--¿...?
--Sí coño, llevaba un todoterreno espectacular, como un tanque de grande...y yo, pisando el acelerador, acojonado en mi Clio...
Porque esa es otra. El asunto me tiene totalmente intrigado...¿Alguien me puede explicar por qué a las jambas les gustan tanto los vehículos descomunales? ¿Responde a una especie de reafirmación personal?
Que nadie se tome este artículo como un ataque a las mujeres y a su forma de manejar, como dicen nuestros primos sudamericanos. Nada más lejos de la realidad. De hecho, quién esto suscribe no tiene carné, ni maldita gana que le queda, después de ver las barbaridades que se comenten un día sí y otro también.
A mí, como al difunto Camilo José Cela, lo que de verdad me gustaría es tener una choferesa negra, de buen ver, que me llevara a todos los sitios...pero una choferesa de las de antes. De aquellas que conducían como mujeres cabales y no como hombres alocados...














cata dijo
Mira Iñakito... me tienes frito. Has vuelto muy revolucionado tú eh? Las mujeres somos prudentes, pero no TONTAS... que también sabemos levantarle el dedido al contrario, cuando un coche nos hace una jugada... y si hace falta robar un aparcamiento en las narices de un hombre, ji ji... Pero es cierto que de normal somos prudentes... yo nunca llevo prisa al volante, ejmmmm... bueno, hago lo que puedo...
Hey... hay una cosa que yo prohibiría... las urbanas femeninas... joer que mala leche tienen las jodías...
Besitos malón...
8 Noviembre 2009 | 08:17 PM