EL PECADO DE LA CARNE

Toda la vida he sido más de carne que de pescado pero de un tiempo a esta parte, si salgo a comer fuera de casa, prefiero el pez al vacuno. La culpa de cambio tan drástico la tienen los cocineros o chefs ( como se dice ahora en el colmo de la horterada pijo-moderna)
Si hay algo que no soporto, y mira que soy un tío bragado y curtido por los avatares de la vida, es sentarme a mover el bigote frente a un plato ensangrentado. Porque vamos a ver, si es que estoy tonto o no me entero de la fiesta...
La carne, amiguitos, siempre se ha comido bien hecha, sin atisbo alguno de crudeza, igual que el resto de alimentos susceptibles de ser cocinados. La razón fundamental, aseguran los que saben de esto, es que de este modo se neutralizan las bacterias que siempre están al acecho, las muy jodías.
Por aquel entonces, nadie se quejaba, o al menos no lo recuerdo. La peña se zampaba su filete en un santiamén y aquí paz y después gloria.
Mi tortura gastronómica vino después. Al mismo tiempo que los cocineros o restauradores ( como se dice ahora en el colmo de la horterada pijo-moderna) se nos hicieron mediáticos y comenzaron a saturar la televisión de recetas.
Primero se propusieron encarecer los productos tradicionalmente baratos. Chicharro o bacalao que tocaban, lo convertían en besugo o merluza de anzuelo. Si ensalzaban al humilde puerro, el consumidor lo pagaba al día siguiente a precio azafrán.
Y si enumeraban las virtudes de la hamburguesa, lo mejor era olvidarse de ella, aflojar el bolsillo y elegir un buen entrecotte, que salía más a cuenta.
Pero a lo que voy. No sé si fue Arguiñano, Subijana, o Rita, "la Cantaora". Lo cierto, es que uno de estos cocineros o magos de los fogones (como se dice ahora en el colmo de la horterada pijo-moderna) difundió la buena nueva de que la carne hay que degustarla casi cruda, en plan cavernícola, porque sólo así se aprecia la verdadera esencia del sabor intenso.
Jódete y baila.
Esta especie de moda, practicada desde entonces por la inmensa mayoría de los comensales, me causa innumerables problemas en los restaurantes. Da igual que le indiques al camarero que te la pasen bien pasada, al más puro estilo "molotov".
Primero te mirará con cara de desprecio supino e insinuará que no tienes ni puta idea en asuntos de manduca ante el descojono general, y media hora después te la volverá servir semiviva, casi mugiendo, justo cuando el resto de los compañeros de mesa terminan el postre.
Pero no penséis que consumir pescado es una bicoca. Que va.
En un reputado local de Logroño, y aprovechando que aún estaba de temporada, se me ocurrió meterme entre pecho y espalda un taco de bonito a la parrilla.
Cuando introduje el cuchillo, mi alborozo cuasi pornográfico inicial se vino abajo. Sólo la superficie del túnido estaba realmente asada. El grueso del pez permanecía fresco e intacto.
Y entonces vi la luz.
Estos cabrones de cocineros, químicos de lo efímero (como se dice ahora en el colmo de la horterada pijo-moderna) nos han vendido una moto que te cagas. Ya no están obligados a guisar como dios manda, invirtiendo el tiempo necesario en la perfecta confección de los platos.
No sólo han abdicado de sus funciones elementales. Lo han hecho, además, con el beneplácito y el aplauso del tonto esnobismo que todos llevamos dentro. Ese que nos equipara con el hombre primitivo, un par de siglos antes de descubrir el fuego.
Visto lo visto, a lo peor me hago vegetariano uno de estos días. Siempre será mejor rumiar una lechuga recién arrancada de la huerta, que sorber la sopa sanguinolenta sobre la que suele flotar a la deriva, el cadáver del animal recién salido del matadero.
















Cata dijo
A ver, corazón de melón... La carne se come hecha, pero eso que hay en la foto es un medallón y eso sí se come así, porque sinó sería imposible comerlo... y el de la foto te aseguro que está cocinado al punto pero no sangraría si le metieras el cuchillo, a mi me gusta ún poco más hecha, pero lo de afuera bien tostadido... TA RICAAAAAAAAAAAA!!! El medallón de filete de ternera es la única carne que se come así... todas las demás han de estar bien, bien hechas... incluso el bistec de de ternera... aunque el chuletón de buey también es rico si no está chamuscado, ja ja... Odio los pescados mal cocinados, me sirven eso que te pusieron a tí y se lo planto de sombrero al del restaurant... que azquirrriiiiiii.
Besitos quejica, ja ja... aunque esta vez llevas razón... casi, ji ji
30 Noviembre 2009 | 08:41 PM