Si no he publicado antes es porque he preferido esperar un tiempo prudencial hasta tener las cosas totalmente claras. Como bien sabéis, si por algo se caracteriza este blog, además de por su elegancia y finura, es por su rigor y seriedad, ejem...

Al principio pensé que había perdido la cabeza o que el medio siglo de vida disoluta, que ya comienza a mermar mis legendarias dotes amatorias, me estaba pasando factura en forma de alzheimer prematuro.

Pero que va.

Ahora estoy seguro. Ahora puedo decirlo alto y claro : ¡tenemos un fantasma en casa, ayvadiós...!

No, no os descojonéis, porque la cosa va en serio. El muy cabrón no tiene idea buena, es un facha y un tocapelotas de cuidado. Por eso le he bautizado con el apodo de Arzalluz, prohombre dialogante, progresista y demócrata donde los haya, como bien sabéis...

Al principio, la Churri y yo nos echábamos mutuamente la culpa de las cosas raras que ocurrían. Si antes de acostarte dejabas una puerta abierta, a la mañana siguiente aparecía cerrada y viceversa.

--Mecagontó Churri, te he dicho mil veces que no me chapes la puerta del cuartito, que allí dejo cargando el móvil y que si suena no lo oigo...

--A ver, melón. Te he dicho mil veces que nunca entorno la puerta. Sobre todo para no tener que oirte después. ¿No será que además de tontizo eres sonámbulo?

--(Gloups) Ostia Churri, no te asustes pero...¡creo que se trata de un fantasma...!

--¡Qué me vas a contar a mí, que llevo casada con él desde hace 20 años...!

Un lunes te despiertas y observas atónito que la pared está salpicada de una especie de papilla con pinta de vómito. El jueves, pongamos por caso, es el suelo el que se encuentra inundado de una sustancia líquida y viscosa parecida al chocolate. Y así todo el rato.

Hará un par de semanas, la vecina de abajo, una sudamericana asustadísima, nos tocó el timbre.

--¿Están ustedes bien? He sentido un temblor terrible que procedía de su piso y algunas baldosas de la pared de mi cocina han saltado por los aires.

Cuando la explicamos que nosotros no hemos escuchado nada, la temblorosa mujer piensa que la estamos tomando el pelo. Sólo se tranquliza después de recorrer la estancia y comprobar que todo está en orden.

--Llamaré al seguro, concluye incrédula, aunque no sé que les voy a explicar...

Arzalluz es un hijoputa, ya lo estáis viendo. La otra noche mientras dormitaba plácidamente vi con total claridad que una sombra de rasgos humanos se acercaba a la cama con sigilo. La Churri, pensé, que viene a acostarse. De pronto, el espectro se detiene a escasos centímetros de mí, alza su brazo izquierdo y me golpea con saña en pleno rostro.

No siento dolor alguno, tan sólo un sobresalto que roza el infarto. Me incorporo como un resorte, pero en la habitación no hay nadie. 

Mi amigo Periko, que se cree Jiménez del Oso a pesar de que no tiene ni puta idea de estas cosas parapsicológicas, asegura que no debo preocuparme.

--Es el típico caso del fantasma que piensa que estás apropiándote de su hogar, bouurrppsss (eructo cervecero de tres segundos de duración) ¿Cuántos meses hace que te mudaste?

--Nueve...

--Ahí lo tienes, bouurrppsss, el tío te considera un invasor, que te apuestas a  que la palmó en un accidente, o se suicidó, o...

--Coño, Perikín...tú lo flipas...que yo también he visto "Poltergheist"...Seguro que todo tiene una explicación lógica.

--Tú mismo, bouurrppsss, pero hasta que no te lo quites de encima, lo vas a pasar mal...

--¿Y qué quieres que haga, que me pire a otro lado?

--Déjalo en mis manos, bouurrppsss. Mi primo Eladio, el charcutero, es un experto en la materia...

--¿El charcutero un caza fantasmas? Hombre, no me jodas...

--Algo así, bouurrppsss, por 700 euracos te arregla el asunto...confía en mí...Pero que sepas que, como inquilino afectado, tú también tienes que colaborar en la ceremonia...

--¿Colaborar? ¿Ceremonia? Que Dios nos coja confesados...

EPILOGO

La cosa es que el Periko y el Eladio se presentaron en casa acompañados de tres brasileñas que te cagas (sacerdotisas vudú, dijeron) aunque en el fondo, a mi modo de ver, tenían más pinta de trabajar en el Club Vudú que otra cosa...

Todo iba bien hasta que llegó la parte de los cánticos en top less (muy profesionales y muy majas las tías..)

En ese instante ¡zas! que se presentan de improviso la Churri y mi cuñada, recién llegadas del Corte Escocés, y que se quedan pasmadas al vernos vestidos con unas túnicas minifalderas mientras que las mulatonas, baila que te baila, no paran de mover los pechos de un lado a otro, poniendo en solfa la Ley de la gravedad.

Lo que vino a continuación es irreproducible. Basta con que sepáis que llevo una semana durmiendo en el sofá y comiendo el menú del día en la cafetería de abajo.

¿Arzalluz? No ha vuelto a dejarse ver. Yo creo que la Churri le ha dado tanto miedo que ha preferido largarse a dar la vara a otro domicilio más normal.

Ahora que habíamos intimado...Una putada, vamos. Con lo bien que me hubiera venido, el muy "jodío", para echar unas partiditas de mus durante estas noches tan largas...