EL IDIOMA DE LOS SEXOS

Es curioso, pero cuando un tío se casa tiende a perder el oído a marchas forzadas. Vamos, o se queda sordo total o sufre una repentina y extraña enfermedad auditiva que le impide entender las sabias palabras de su santa con claridad meridiana. A mí me ocurrió, y no es broma.
--Iñakito, hay que bajar la basura...
--(Leyendo el Penthouse) ¿Dices que viene la Pura?
--Que digo que hay que bajar la ba-su-ra...
--(Visionando la última peli del Chus Norris) Ya te digo, mucha incultura es lo que hay...
--Señor, qué cruz....
--(Bostezando mogollón) Pero, Churri, ¿se puede saber dónde vas a estas horas con el frío que hace en la calle?
--A bajar la p...*"&)?"##@|¬#*+*...
--(Tomando un orujito) Por Dios, cari...no tenías que haberte molestado, si ya la hubiera tirado yo por el balcón...
No, no os lo toméis a broma. Lo estoy pasando francamente mal. Y lo más sorprendente es que no conozco a ningún soltero que padezca tan molesta dolencia. ¡Y eso que me esfuerzo la ostia en poner atención a los interesantísimos y sabrosos comentarios de mi contraria...!
--Que dice mi amiga Aurorita que vendrá a comer el domingo.
--(Ojeando el Marca) Sí, el Periko sí que esta hecho un pingo...
--Chico, tú eres tonto o te lo haces...
--(Visiblemente ofendido) ¡Sin faltar monina! ¡Te parecerá bonito insultar a un pobre inválido...!
--¡Lo sabía! Tú de sordo, nada. Lo que tienes es un morro que te lo pisas...
--(Escanciando dos deditos de whiskata) Y que lo digas. En la comunión del Andresín sí que nos echamos unas risas...
--O me divorcio o te mato, elige.
--(Encendiendo un purito) Ah, por cierto. El domingo no como en casa, ejem. Tengo papeo con los colegas de la peña...
--Decidido. Lo mato.
Esta falta de comunicación me tiene deprimido. Sobre todo, porque el diálogo y la comprensión mutua (y no el sexo y sus sórdidas servidumbres) siempre fueron los sólidos pilares sobre los que construimos el amor conyugal. Además, para mi desgracia, he descubierto que esta cruel enfermedad también se manifiesta, con especial virulencia, en el caso de mis queridas cuñadas...
--Pues sí, Carmencita, estos hombres, bla, bla, bla y reblá...
--Es lo que yo digo, si fuera por ellos, bla, bla, bla y reblá...
--Tú fíate y corre, sólo piensan en lo mismo y bla, bla, bla y reblá...
--(Por lo bajinis) Oye, hay que ver lo formal y educado que es tu marido. Llevamos tres horas dándole a la sinhueso y el tío, ahí, "quietoparao", como quien oye llover...
--Sí, es que últimamente se me ha quedado un poco sordo...
--¿Un poco? Yo diría que está como una tapia...
--¿Como una tapia? (juas, juas) Tú escucha y mira. Esto...Bueno, majete. Carmencita y servidora se van de compras compulsivas al Corte Galés...
--¡Virgen Santa, menudas convulsiones...! Si parece la niña del exorcista...¿No deberías llamar al médico?
--Quiá, mujer. Debe ser algún tic relacionado con la sordera, tú, ni caso...¡Hala, a quemar la Visa...!
--Grrrlllsssfffff...¡Mecagontoloquesemenea...!
En fin, coleguis. Lo que son las cosas del cuerpo humano. Así, sin usar medicación alguna, como que últimamente estoy notando una ligera mejoría y ya comienzo a oir mucho mejor. ¡Para que luego digan que los milagros no existen!
A la Churri se lo he dicho, pero ahora es ella la que, por lo visto, tiene problemas auditivos, dita sea...
Pero esto no queda así. ¡Mañana mismo me compro un megáfono, que estamos en crisis y no están los tiempos para gastos superfluos...!













Antton dijo
Ja ja ja. Si es que se las saben todas. ¿Pero cómo pretendes hacerte el sordo con lo listas que son? Además este post me recuerda un chiste. Voy a ver si lo encuentro por internés. Aunque creo que aquí el que ganaba era el marido, a ver si aprendes un poco.
19 Mayo 2010 | 07:13 PM