(Funcionaria de la Diputación de Alava, feliz como una perdiz)

Y conste que no tengo nada contra los albaneses, pobrecicos míos. Prueba de ello es que lo mismo podía haber titulado este post : Euskadi, capital : Kinshasha, o, mismamente, Euskadi, capital : Uagadugú, o Euskadi, capital : Bujumbura.

Lo que tampoco significa que me caigan mal o que minusvalore las cualidades de los nativos de la República Democrática del Congo, Burkina Faso o Burundi.

Digo esto, más que nada, porque estoy convencido de que las apariencias engañan mazo y porque hoy me he sentido ciudadano, no del tercer mundo, sino del cuarto o del quinto según bajas la escalera, al fondo, a la derecha.

Pero antes de seguir leyendo os advierto, y esto lo digo totalmente en serio, que este artículo puede herir vuestra sensibilidad.

Caja de Ahorros, 9,30 de la mañana. Iñakito se dispone, inocentemente, a efectuar su declaración de la renta.

--(Al otro lado de la mesa, una empleada rubia y neumática le observa con ojos de caza recompensas) Hummm, veamos...fotocopias de los deneís...tecés de las empresas...recibos de alquiler...¡¡¡AJAJÁ...!!!

--¿AJAJÁ...?

--Le faltan las etiquetas, corasssón...

--(Perplejo) ¿Etiqués...?

--(Meándose de la risa) Las etiquetas de la Diputación de Alava, chatín, sin ellas, no hay declaración que valga...

Tranvía de Vitoria, 10,15 de la mañana. Sin perder su natural compostura aristocrática, Iñakito se dirige a las dependencias de la honorable Diputación alavesa convencido, inocentemente, de que se trata de un trámite sin importancia.

--(Al otro lado de la mesa, una empleada morena y aburrida le observa sin ningún interés) Hummm, veamos...¿está usted empadronado?

--Desde hace un año...

--¿Está usted casado?

--Mogollón, lo dice el documento que acredita mi empadronamiento...

--Sí, es cierto...lo estoy viendo en el ordenador...Bien. Le daré sus etiquetas en cuanto me traiga una fotocopia del certificado matrimonial.

--(No se lo puede creer) Pero, vamos a ver...Si usted ya tiene constancia de que estoy empadronado y casado, ¿para qué necesita...?

--(Bostezando) Ayuntamiento y Diputación son administraciones diferentes.

--Pero...

--Y circule, que me está formando cola...¡Vamos, un, dos...!

Tranvía de Vitoria, 11,20 de la mañana. Sudoroso, aunque relativamente jovial, Iñakito se dirige a su domicilio a recoger el Libro de familia, realizar la fotocopia de rigor y regresar al punto de partida.

Diputación de Alava. 12,30 del mediodía. Segundo intento. La empleada de marras le vuelve a observar sin el mínimo interés a pesar de que va algo descamisado y comienza a tener los ojos inyectados en sangre.

--Todo correcto, pero tendrá que esperar un ratito, majete...Se nos ha colgado el sistema informático...

--¡¡¡BUAAAAHHHH...!!!

--¡Por Dios! ¡Qué poca dignidad! Ande y séquese esas lágrimas de cocodrilo, que no hay para tanto...Estos hombres...

Tranvía de Vitoria, 13,15 horas. Iñakito se dirige a la Caja de Ahorros, exhibiendo las etiquetas como si se tratara de un trofeo de guerra. El resto del pasaje presupone que está mochales y se aparta de su lado, no sea que le pegue un jamacuco y se ponga violento, en plan masacre que lo flipas.

Caja de Ahorros, 13,45 de la tarde. La caza recompensas neumática contempla ahora a un hombre abatido, en franco declive, capaz de quemarse a lo bonzo a la primera de cambio.

--Hummm, veamos...ajá, las etique...

--(Con retintín) LAS E-TI-QUE-TI-TAS-DE-LOS-HUE-VOS...

--(Acojonada) Esto, sí, je, je, las puñeteras etiquetas...Muy bien, caballero, pues creo que con esto ya está todo y...¡¡¡AJAJÁ...!!!

--(SUPUTAMADRE) ¿AJAJÁ...?

--Le faltan los contratos de alquiler, corasssón...

--(Básicamente desfondado y contando hasta mil) Vamos a ver, señorita. Seamos lógicos. Si tiene usted todos los recibos ¿para qué (coño) quiere los contratos?

--(Partiéndose el culo sin ningún disimulo) Es la normativa, chatín, sin ellos no hay declaración que valga...

Domicilio de Iñakito, 14,15. Con los contratos de alquiler en la mano, el tonto más tonto de todos los tontos de la capital de las Vascongadas, se dirige de nuevo a la Caja de Ahorros. Teme llegar al humo de las velas y que Doña "AJAJÁ" haya dado por concluida su estresante jornada laboral.

Albricias. Por primera vez en toda la mañana, lo que queda de aquella persona humana (que en un momento de su vida se empeñó, inocentemente, en cumplir con su obligación de probo contribuyente), tiene un golpe de suerte.

--(Consultando airada el reloj de pulsera) Menos mal que ha venido, estaba a punto de irme...

--(Con la mirada más perdida que Van Gogh después de cortarse la oreja) Bien. Y ahora, corasssón...¡¡¡dígame cuanta pasta me va a devolver Hacienda...!!!

--Bueno...algo, lo que se dice algo, seguro que cae...

--Alégreme el día, chatina...

--Hummm, bssss, bssss...y me llevo dos...multiplicado por bssss...y dividido entre...¡¡¡AJAJÁ...!!!

--(DIOSSSS...) ¿AJAJÁ?

--"Sólo" tendrá que pagar 2000 eurillos del ala. ¡Menuda juerga se van a correr a su costa los chavalotes de la Diputación...!

--¿2000 euros? ¡¡¡BUAAAAHHHH...!!!

--Pobrecillo, qué mal rato...si lo llego a saber, ¡¡LE PERDONO LO DEL ALQUILER Y LAS ETIQUETAS...!!

NOTA DEL AUTOR : Aparentemente, Euskadi, Comunidad Autónoma del País Vasco, se encuentra ubicada en el Norte de España (Europa). Es obvio que los expertos internacionales deberían revisar la disposición geográfica de los mapamundis actuales.