BOTICARIOS/AS

Nunca ir a una farmacia ("botica", en mis años jóvenes) ha dado tanta pereza como hoy en día. De un tiempo a esta parte, los farmacéuticos no se limitan única y exclusivamente a suministrar los medicamentos requeridos por los dolientes usuarios, sino que prefieren inmiscuirse en nuestra salud en plan médico de familia.
Este súbito interés por el bienestar y la lozanía del personal me da mala espina. Primero, porque no me fío un pelo de su criterio "curanderil" (todo dios ha oído hablar de los típicos y opulentos negocietes que se establecen entre ellos y los grandes laboratorios) y segundo, porque pueden llegar a ser realmente pesados en su afán por diagnosticarnos tal o cual enfermedad, como paso previo a colocarnos el mejunje que más les conviene.
Antaño, las cosas como son, ibas a la farmacia, pedías un jarabe para la tos y el mancebo de turno te lo envolvía sin rechistar.
Ahora, y esto es verídico, corres el riesgo de perder la mañana enmarañado en una conversación de besugos de consecuencias imprevisibles.
--Buenas. Quería un jarabe para la tos.
--Hummm...¿tos seca, tos productiva...?
--Joder...y qué sé yo...
El tipo de la bata blanca me oserva por debajo del hombro y se compadece de mi ignorancia supina.
--Hay qué ver...¡pues si usted no sabe qué tipo de tos tiene...!
--Coño, lo que tengo es un catarro de los de toda la vida...
--Tos seca, tos productiva, picor, irritación, dolor de garganta...
--(Alucinado) A ver si nos vamos entendiendo. Lo que yo quiero, insisto, es un jarabe para la tos.
--¿Esputa usted o no esputa?
--(No me preguntéis por qué, pero llegados a este punto tuve un recuerdo nada cristiano hacia la madre del susodicho) Pues supongo que sí...
--¿Esputos blanquecinos, amarillentos, verdosos o marronáceos?
--No me lo puedo creer...
--(Cansado de discutir con un pobre analfabeto en materia sanitaria) Como comprenderá, existe un jarabe para cada caso.
--Vamos, que está usted empeñado en ofrecerme una carta de jarabes, al más puro estilo vitivinícola...Pues nada, hombre. Haga el favor de darme un Iniston expectorante y descongestivo, cosecha del 86...
--(Visiblemente molesto) Muy gracioso, el caballero...
--Ah, que no se fía de mí. (Esputando repetidas veces en un pañuelo y mostrándole el viscoso contenido) Usted es el entendido, pero visto lo visto, lo mejor será que me lleve un mucolítico gran reserva, ¿no le parece?
En fin. Lo que no entiendo de todo este asunto es por qué nuestros dilectos boticarios ya no se conforman con vivir de puturrú de fuá a costa de nuestros diezmados bolsillos.
Porque ahora, además de cobrarnos un ojo de la cara por cualquier chuchería farmacológica, pretenden sentar cátedra y ser más doctores que los mismísimos galenos.
Como esto siga así, y solo por no aguantarlos, mañana mismo cojo, agarro, voy y compro los medicamentos por internet. Incluído el viagra. Palabrita del Niño Jesús...
















azul dijo
JA, JA, JA. NO PUEDO CREER LAS COSAS QUE TE PASAN. POR ESO NO VOY A LA FARMACIA. Y CUANDO VOY, COMO YA ME SÉ EL NOMBRE DE DOS O TRES JARABES DE ÉSOS, LO ECHO A SUERTES Y NOMBRO UNO. Y ME LO DAN, QUE QUIÉN PAGA, MANDA.
QUE LAS FARMACIAS PARECEN YA UN RESTAURANTE CON LA CARTA DE VINOS.
BESOS.
24 Mayo 2011 | 08:56 PM