Pues eso, que me las piro, vampiro. Estoy en un tris de pillar las vacatas y mi cerebelo no da más de sí. Este año, con eso de haber cambiado de curro y de residencia, ha sido especialmente durillo y mis meninges lo notan mogollón.
Por eso, llegado a este punto, creo que lo mejor será que nos despidamos aquí mismo, sin acritud ni malos rollos. A mediados de agosto nos volvemos a ver, palabrita del Niño Jesús.
A los más cotillas os diré que, una temporada más, me largo a Castilla y León, ya sabéis, a echar barriguita y a contagiarme de gripes infaustas, (mi legendaria especialidad veraniega...)
Me llevaré el portátil, eso sí, aunque sólo sea para escribir alguna que otra chorrada si me apetece. Allí no tengo internet, ni falta que me hace. Creo que es necesario desconectar de vez en cuando y esta es la ocasión idónea.
Así que nada, coleguis. Espero que también vosotras/os disfrutéis de estos días de asueto.
Y como no me gustan las despedidas tristes, aquí os dejo una canción en pro de la solidaridad y la esperanza, que falta nos hacen. Nada más y nada menos que "Mañana", a cargo del grupo navarro Tahúres Zurdos, capitaneados por la mejor voz de este país : Aurora Beltrán. Todo un lujo. Hasta muy pronto.
(Billie Holiday, 1949. Fotografía de Herman Leonard)
El próximo día 17 de julio se cumplirá el 50 aniversario de la muerte de la más grande. Se hizo llamar Billie Holiday pero todos la conocimos como "Lady Day". Su voz especial, desgarrada e inimitable, sigue formando parte de mi vida.
La suya, desgraciada y terrible, fue asesinada por la heroína, el puto caballo, cuando sólo tenía 44 años.
"Strange fruit", ("Fruta extraña"), es quizá su canción más emblemática. Compuesta en 1939 por Abel Meeropol, se convirtió en el mayor alegato jamás escrito en favor de los derechos civiles y en contra del linchamiento de los negros, práctica habitual en la América racista de la época.
"Strange fruit" habla, con triste ironía, del cuerpo de un negro colgado de un árbol en la apacible campiña sureña.
Southern trees bear strange fruit, (Los árboles del sur tienen un fruto extraño)
Blood on the leaves and blood at the root, (Sangre en las hojas y sangre en la raíz,)
Black bodies swinging in the southern breeze, (Cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur,)
Strange fruit hanging from the poplar trees. (Extraño fruto que cuelga de los álamos.)
Pastoral scene of the gallant south, (Escena pastoral del galante sur,)
The bulging eyes and the twisted mouth, (Los ojos abultados, la boca torcida,)
Scent of magnolias, sweet and fresh, (El aroma de las magnolias, dulce y fresco,)
Then the sudden smell of burning flesh. (Y de pronto el olor de la carne quemada.)
Here is fruit for the crows to pluck, (Aquí está el fruto que arrancarán los cuervos,)
For the rain to gather, for the wind to suck, (Para que reciba la lluvia, para que chupe el viento,)
For the sun to rot, for the trees to drop, (Para que el sol la madure, para que los árboles la suelten,)
Here is a strange and bitter crop. (Aquí está una extraña y amarga cosecha.)
Prestad atención, porque jamás escucharéis nada parecido a esto. Ante vosotros, la artista que no dudó en enfrentarse, con el solo argumento de su voz, a la devastadora crueldad del ser humano...
Vitoria inicia un maratón de obras que obligará a 'levantar' la ciudad
lo peor llegará en junio con 57 de las 60 obras del fondo de zapatero en marcha
Vecinos y conductores tendrán que sortear un centenar de zanjas entre reformas, asfaltados, bacheos y carriles-bici...
Os contaba el otro día mis andanzas en relación al cambio de trabajo e incluso de residencia. Tal y como están las cosas, no me puedo quejar. Las condiciones laborales son francamente buenas y Vitoria presume, con razón, de ciudad moderna y acogedora.
Aún así, me da la sensación de que la capital política de Euskadi, a pesar de su aparente tranquilidad y de su innegable calidad de vida, oculta una cara extrema y caótica difícil de explicar.
Uno, por ejemplo, no sale a la calle a pasear sino a sortear socavones. Sí, ya sé que los madrileños leerán estas líneas con el escepticismo propio de quienes llevan soportando, de forma ininterrumpida, (probablemente desde la carga de los Mamelucos), agujeros de todos los tamaños y profundidades.
Sin embargo, y sin ánimo de rivalizar, os aseguro que transitar por Vitoria hoy en día, (da lo mismo que lo hagamos por el centro o por el extrarradio), equivale a dar saltos por la superficie lunar.
Yo de zanjas, no tengo ni puta idea, las cosas como son. Incluso puedo comprender ciertas intervenciones urbanísticas propias de cualquier urbe moderna que se precie. Pero lo de este pueblo, se sale de madre.
Igual es que el Ayuntamiento, en un alarde de inteligencia supina, está acometiendo todas las obras al mismo tiempo para abaratar costes. Mañana se lo pregunto a un guardia...
(Dibujo original de Laser Bread)
Otro exceso que te cagas se refiere a los "bicicliteros". Así, a primera vista, Vitoria es como Pekín, (por aquello de la sobredosis de bicicletas), pero sin chinos. Bueno, chinos seguro que hay, pero se les ve más bien poco y jamás haciendo el chorra sobre dos ruedas, cosa que les honra.
Aquí, para que os hagáis una ligera idea, los hijos putativos de Indurain, han invadido absolutamente todo lo invadible : aceras, parques, avenidas...la ostia.
Yo que soy un peatón educado, lo flipo a colores. Esta peña de presuntos deportistas son, en realidad, auténticos delincuentes del asfalto a los que se la pela atropellar a una ancianita o llevarse por delante al entrañable cieguecito del cuponazo.
No falla. Tú vas por la calle, tan serrano, intentando no perder la vida en una puta zanja, cuando uno de estos cabrones te pasa a dos milímetros de distancia y siempre por la espalda, de forma traicionera.
Lo más curioso es que estos kamikazes de medio pelo deben llevar, adosado al manillar, un GPS sufragado por el Ayuntamiento porque jamás se meten el piño en uno de los diez millones de socavones que adornan y dan ambiente a la vía pública. ¡Y mira que me paso horas muertas aguardando el percance para descojonarme de ellos y tirarles unas fotillos...!
Y hablando de extremos casi imposibles. El clima que hace aquí no existe en ningún otro lugar del mundo, palabrita del Niño Jesús. Y eso que vengo de Pamplona donde, como bien sabéis, los lobos usan bufanda entre septiembre y mayo...
El otro día sin ir más lejos, supongo que lo veríais por la tele, cayó un pedrisco impresionante, comparable a una lluvia de meteoritos...
Pero de eso, del estado lamentable en que quedó mi coche, (bonito tuneado, a fe mía), y de otras "jocosas" cuestiones, platicaremos en una próxima ocasión. Si es que para entonces sigo vivo, claro...
Igual lo he soñado, corregidme si me equivoco, pero tengo la impresión de que hace algunos días se celebró la tradicional feria del libro. Lo digo más que nada porque, en medio de la zozobra provocada por la mudanza, me pareció divisar alguna que otra caseta en el centro de Vitoria.
A mí me gustan mucho esas librerías ambulantes que se echan a la calle una vez al año. Allí, al aire libre, puedes sazonar tu paseo habitual ojeando ejemplares de todo tipo y grosor. Hay gente, probablemente la inmensa mayoría, que únicamente valora un libro por su contenido. No es mi caso. Cuando era un niño descubrí que los libros no solamente hablan a través de las palabras porque, en realidad, tienen algo de seres vivos.
Del mismo modo que a nuestras mascotas favoritas, los puedes acariciar, observar la belleza de sus portadas e ilustraciones, e incluso olerlos. Porque los libros siempre conservan un aroma especial, mezcla de papel, tinta y humedad, que va cambiando con el paso de los años.
No me avergüenza reconocer que, en ocasiones, he invertido muchas horas observando un bello volumen sin atreverme siquiera a entreabrir sus páginas. Supongo que bien se me puede equiparar a uno de esos "voyeurs" que disfrutan admirando en secreto, las dulces evoluciones de una mujer hermosa.
Poseo una amplia biblioteca. Anárquica, como yo mismo. Novela, teatro, ensayo, poesía...Casi todos los días, en una especie de ritual profano, pierdo unos cuantos minutos pasando revista a mis viejos libros, releyendo con fruición sus lomos descoloridos : Conrad, Cernuda, García Márquez, Roth, Verne, Rosalía, Poe, Celaya, Santa Teresa...
Juntos y descuidadamente apilados suman, en realidad, una sóla historia. La historia de mi vida. La vida de aquel niño que pensaba que los libros podían sentir, ladrar y maullar e incluso, por qué no, contarnos una buena historia en una tarde fría y lluviosa.
(Autorretrato del gran Hergé, padre de Tintín y del Capitán Haddock, absolutamente abrumado)
Sobrevivir a una mudanza no es cosa menor. Aunque, si os soy sincero, ha sido la Churri la que ha cargado con todo el peso del traslado. En lo que a mí respecta creo que el cambio ha sido radical : una oferta laboral atractiva en todos los sentidos, nueva residencia en Vitoria, (¡¡Pamplona, cuánto te echo de menos!!), y un horario de oficina menos rígido de lo esperado.
Parece mentira que todo este follón se haya producido en apenas 28 días. La vida, es curioso, da más vueltas que una noria y cuando uno tiene la impresión de que nada va a cambiar, que lo que corresponde es un periodo de tranquilidad y buenos alimentos, ¡zas!. El destino, que lo trastoca todo, te involucra en un nuevo reto al que no te puedes negar.
Nuevo trabajo, nuevos compañeros, nuevos objetivos y, lo mejor de todo, nueva y generosa nómina. El asunto no pinta mal.
De momento, mi empresa de siempre ha tenido a bien concederme una excedencia estupenda. De modo y manera que, si en el plazo de un tiempo prudencial, la cosa no funciona, podré regresar a mi plaza navarra, sin ningún problema.
En cuanto a mis blogs, lo cierto es que con tanto barullo, ni siquiera he tenido tiempo de leeros. Espero poder hacerlo en un pis pas, en cuanto me ponga las pilas y mi voluble existencia comience a transcurrir por donde solía.
Hasta muy pronto, coleguis. Nos vemos en cuestión de días.
Chavalotes, me despido de vosotros durante un tiempo. La razón es que me traslado a vivir a Vitoria. Cosas del curro...
Con la movida de la mudanza encima y tal, no podré conectarme en un par de semanas. Os prometo volver a hacerlo a la mayor brevedad posible. Aunque sólo sea por mi salud mental...Un abrazo para todas/os. Nos vemos en un pis pas.
Es el momento de decir hasta luego. Llegados a este punto, vuestro seguro servidor se las pira, vampira, a respirar aire fresco y a cargar las pilas.
Me marcho de vacaciones, 16 días para ser exactos. Creo que es una buena excusa para hacer un alto en el camino, revisar ideas y retornar, a esta vuestra casa, con la mollera limpia y vacía de estrés y de malos rollos.
Las vacatas se presentan en el instante justo. 2.009 está resultando ser un año especialmente duro en el aspecto laboral. Nada mejor, pues, que tomármelo con calma y con cierta tranquilidad.
Me largo donde siempre, ya lo sabéis. A ese rincón verde y fragante del norte de Castilla y León, donde un día decidí perderme.
Prometo volver. Y a mi regreso, espero veros por aquí. Pasaré lista. De momento, os regalo la luna.
El león maltrecho se lame las heridas. Sabe que su rival le superó en todo, que apenas tuvo opción.
Y, sin embargo, hoy regresará a su guarida, destrozado pero orgulloso. Convencido de que vivirá nuevos retos y nuevas batallas en las que volver a dejarse la piel.
Hoy sólo queda felicitar al equipo contrario y rendir homenaje a la mejor afición del mundo. Esa que sufre, que llora y que ríe. A pesar del dolor y de la rabia.
Porque el Athletic es mucho más que fútbol. Quizá un sentimiento, quizá una pasión.
Probablemente, un sólo e inmenso corazón.
En él reside nuestra fuerza y nuestra victoria en la derrota.
Me gusta el fútbol, el vermú rojo y la tortilla de patatas. ¡Ah!, y también el jazz y los perros. Bueno, y muchas cosas más que no puedo decir porque sólo me dan un párrafo. Coño, creo que ya me he pasado.
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